Debe ser satisfactorio. Piensa en el acto como una almohada: mal usada puede causar un dolor de cabeza, pero si se acomoda a la necesidad habrá incluso sueños.
Medícate con mar y no con ríos. Desprende salado el jarabe porque el dolor es diabético. No importa si es de la nariz o del ojo, el alivio también sabe a moco. Ten a la mano un pañuelo para permitir el tránsito del agua.
Respira de vez en cuando. Absorbe bocanadas de viento despacio para que las mareas no se vuelvan tsunamis mortales.
El tiempo no importa. El llanto es capaz de condensar desde el nacimiento hasta la muerte.
Lo que apremia dominar es el espacio. Todos los lugares son para llorar, pero hay que alterar la idea de que no. Hay que regar los lugares secos y los húmedos. No hay sitio en esta tierra que no necesite agua. Llora en lo concurrido, vuelve la pena o la alegría públicas y no te abandones a lo individual (sueño moderno), no te condenes al aislamiento, a la ansiedad, al olvido.

I was born in summer, and that is why my mouth sometimes feels like a downpour . I study Journalism at UNAM, and in September 2024 I started the blog Palomas de Cassiopeia, a space for literary essay, autofiction, and poetry.
