How did this place come about and what made it different from the start?
Acascia nació en plena pandemia, cuando teníamos 20 años. En un contexto de incertidumbre, donde muchas personas comenzaban a emprender desde casa, decidimos apostar por nuestra idea con el apoyo de nuestros papás. Éramos dos amigas cocinando desde casa: una hacía helados y la otra alfajores. Sin demasiada experiencia, empezamos a vender juntas con la intención de invitar a probar ambos postres en un mismo lugar.
Desde el inicio, el proyecto fue intuitivo. Probamos muchas recetas, y no todas funcionaron, pero las que se quedaron las perfeccionamos hasta sentir que realmente nos representaban. Así, poco a poco, construimos nuestro propio recetario, al mismo tiempo que entendíamos mejor a nuestros clientes y sus gustos.
El crecimiento de Acascia también implicó un proceso de aprendizaje constante. Sobre la marcha fuimos adquiriendo herramientas en áreas como administración, operación, trato con el equipo y gestión financiera. Pasamos por cocinas en casa, espacios prestados y montajes improvisados; cada etapa fue parte fundamental de lo que hoy somos.
Lo que nos hizo diferentes desde el principio fue nuestra manera de entender los postres: no como algo distante o sofisticado, sino como una experiencia cercana, emocional y compartida. Esa intención sigue guiando todo lo que hacemos, desde cocinar cada mañana hasta cuidar cada detalle con cariño, buscando que cada persona que pruebe Acascia sienta exactamente eso.

What part of the day, space, or creative process do those who work here enjoy the most?
Disfrutamos profundamente el proceso creativo detrás de cada receta. Nos gusta experimentar, probar, ajustar, equivocarnos y volver a empezar. Muchas de nuestras ideas nacen de experiencias cotidianas: algo que probamos, un recuerdo o incluso un antojo sencillo que, poco a poco, vamos transformando hasta convertirse en un nuevo postre.
También valoramos mucho el contacto directo con quienes nos visitan. Atender, conocer a nuestros clientes y observar sus reacciones, o escuchar lo que piensan sobre Acascia, es una de las partes más gratificantes del día. Ese intercambio cercano no solo nos motiva, sino que también nutre constantemente nuestro proceso creativo.

If someone is coming in for the first time, what should they not miss?
Si alguien entra por primera vez, hay un imprescindible: el Crepecake de Conejito Turín. Fue la primera creación que desarrollamos juntas y, hasta hoy, sigue siendo el pastel que mejor nos representa.
Pero más allá de un solo producto, recomendamos vivir la experiencia completa. Vale la pena recorrer la vitrina con calma: observar, dudar, preguntar y dejarse guiar por el antojo. Nos gusta que la visita se sienta sensorial desde el inicio: el aroma de lo que está en el horno, el sonido de la cocina en movimiento, la vista de los postres ya montados y, finalmente, el momento de elegir, sentir las texturas y probar.

What has been an interesting challenge that has made you rethink something about the project?
Uno de los desafíos más importantes llegó al terminar la pandemia, cuando tuvimos que regresar a la Ciudad de México para concluir la universidad. Acascia seguía operando, pero sin nuestra presencia en el día a día. A la distancia parecía que todo marchaba bien y nos enfocamos en equilibrar la escuela con el negocio; sin embargo, al volver nos dimos cuenta de que, en una etapa tan temprana, con apenas un año de haber abierto, nuestra participación directa era fundamental.
Ese momento nos obligó a estructurar lo que antes hacíamos de forma intuitiva: desarrollar procesos, crear manuales y supervisar cada detalle hasta lograr una operación sólida y consistente. Fue un punto de inflexión que nos hizo profesionalizar el proyecto y crecer.
Otro reto significativo fue la apertura de una segunda ubicación enfocada en comida salada, que no tuvo los resultados que esperábamos. Lo entendimos como una experiencia clave para reafirmar nuestra identidad y clarificar hacia dónde queremos crecer.

What influence, idea, or reference continues to shape the way you work today?
Martha: Mi mayor influencia es mi infancia. Crecí rodeada de mujeres que cocinaban delicioso, y su comida siempre se sentía como un apapacho. Aprendí principalmente de mis abuelas y de mi mamá, y muchas de las recetas de Acascia nacen de ahí. Para mí, lo más importante es transmitir esa misma sensación a nuestros clientes: cuidar cada detalle y cocinar con ingredientes de gran calidad, como lo haría en mi propia casa.
Ana Lau: En mi caso fue distinto. No crecí en un entorno de cocina, pero en mi familia siempre nos ha encantado salir a comer. La comida era un punto de encuentro: probar lugares, observar, compartir. Con el tiempo empecé a interesarme no solo por lo que había en el plato, sino por todo lo que lo rodea: el espacio, el servicio, la atmósfera, la experiencia completa. Eso fue lo que me llevó a estudiarlo y dedicarme a esto. Más que una referencia específica, lo que sigue guiándome es esa búsqueda: que no sea solo lo que comes, sino todo lo que lo acompaña.

What place, project, or person has inspired you recently and why?
Nos inspira mucho lo que está pasando en Oaxaca, sobre todo los proyectos liderados por mujeres. Hay propuestas con identidades claras y mucho detalle, y eso hace que la escena sea exigente y nos empuje a elevar nuestro propio estándar.
También nos fijamos en cómo se comunican los proyectos: que todo tenga coherencia, desde lo que haces hasta cómo lo cuentas. Y, más allá de eso, nos inspira lo cotidiano: lo que hemos aprendido en nuestras casas, lo que nos gusta comer y la reacción de la gente. Cuando alguien regresa por lo mismo o algo conecta, ahí entendemos qué sí funciona.

If your space could invite someone to collaborate for a day, who would it be and what would you do together?
Nos gustaría hacer algo con Onnno en Oaxaca, porque hacen cosas simples, pero muy bien ejecutadas, y eso nos gusta.
Y en Ciudad de México, con Odette, porque todo está muy cuidado, desde cómo se ve hasta cómo se presenta. Sería interesante hacer algo clásico, pero llevado a ese nivel de detalle.

Is there an object, corner or detail of the place that has a story that few people know?
Sin duda, la cocina. Es el corazón de todo, aunque casi nadie la vea.
Empezamos cocinando en nuestras casas, luego pasamos por distintos espacios hasta llegar a nuestra esquinita actual. Lo interesante es que, al inicio, en este mismo local, la cocina era literalmente la barra: un espacio mínimo, completamente improvisado, donde sucedía todo. Hoy lo vemos en perspectiva y no entendemos cómo logramos hacerlo funcionar.
Conforme el proyecto fue creciendo, pudimos trasladar la producción a la parte de arriba, en un espacio que antes era un loft de Airbnb, y empezar a construir una cocina pensada para lo que necesitábamos. Aun así, sigue siendo un lugar en constante transformación, porque Acascia también lo está.
Es, quizá, el espacio que más ha evolucionado con nosotras y también el que guarda toda la historia del proyecto.

If this project were a city, a book, or a record, which would it be and why?
Como ciudad, definitivamente sería Oaxaca. Esta esquinita no podría existir en ningún otro lugar del mundo. Es una ciudad llena de colores, sabores, cultura y, sobre todo, de una gran comunidad. Además, es un lugar al que puedes volver una y otra vez y siempre descubrir algo nuevo, donde lo cotidiano adquiere matices distintos según el momento, la compañía o el antojo. Nos gusta pensar que Acascia funciona de una forma similar: familiar, pero siempre con cosas nuevas.
If it were a book, it would be Like Water for Chocolate. Nos encanta esa idea de que las emociones se transmiten a través de la comida; que cocinar es un acto de amor y de entrega hacia los demás, y que cada receta puede contar una historia o convertirse en el inicio de algo para quien la prueba.
Finalmente, si fuera una canción, no sería una en específico, sino ese tipo de canciones que puedes escuchar una y otra vez sin cansarte. Algo ligero y cercano que, de alguna manera, se queda contigo y al que siempre volverías.
Answers by Ana Laura García Porras and Martha Brandon Guzmán, fundadoras de Acascia.

