El mejor campo de batalla

15 abril, 2020

¿Cuál es tu palabra favorita?
Pululan, esa palabra me hace reír.

¿Qué soñaste anoche?
Soñé con la chica que me gustaba; no pude tener algo con ella pues los dos sospechamos que nos gustábamos pero no lo dijimos a tiempo. Yo le gusté y no me dijo nada; ella me gustó pero cuando se lo dije ya pensaba en alguien más. Soñé que estábamos en el trabajo, pues los dos trabajamos juntos en el mismo lugar, y que la abrazaba y simplemente me sentía bien de hacerlo. Me sonreía y nos dedicábamos a trabajar en la madrugada, extrañamente salíamos a la ciudad y caminábamos de noche; sólo así, sin plática ni nada, sólo uno junto al otro y luces al fondo.

¿Cuál es la película que más te ha hecho reír?
Creo que cuando te ríes bien con una película es porque la disfrutaste, en ese caso, me hizo sentir muy bien la película de Pasante de Moda, de Nancy Meyers del 2015.

¿Qué canción te gustaría que pusieran en tu funeral?
Es una pregunta complicada de responder, pues pareciese que esta canción hablaría de mi vida entera: yo creo que sería Shot At The Night de The Killers.

¿Cuál es tu definición de «arte»?
El mejor campo de batalla.

¿Cuál sería tu proyecto o colaboración ideal?
Que los campos del saber se articularan con la vida cotidiana y la vida cotidiana se articulara con los campos del saber, es decir, que se pueda colaborar el conocimiento de ramas como la filosofía, la ciencia, el arte, la religión, la historia, ETC. para saber vivir más y mejor; y que la vida cotidiana brinde lo mejor de sí para las ramas del saber. Por ejemplo, que sepamos qué es ser mejor persona y que lo sepamos hacer.

¿Cuál es el mejor consejo que alguien te ha dado?
Aprovecha el tiempo.

Si pudieras cambiar algo del mundo, ¿qué cambiarías?
La indiferencia humana.

Un pingüino entra a tu cuarto con un sombrero puesto. ¿Qué es lo primero que te dice y por qué está en tu cuarto?
¿Qué hago aquí y por qué estoy aquí?

Describe (en 100 palabras máximo) a qué te dedicas.
Me dedico a la filosofía, a aprenderla, a estudiarla, a vivirla, a compartirla, a amarla y, a veces, a odiarla.

Fotografía: krystian kujda

por

Nunca aprendí a bordar, jamás me alcanzó el talento para tocar el piano, no imaginé siquiera la manera de liarme con la ingeniería, no sabría administrar una empresa, ni obedecer a mi partido o a mi jefe, no se me ocurre cómo salvar la ecología y sé de medicina lo que mi ansia de médico me ha enseñado a leer el vendemécum. No he podido jamás memorizar dos renglones de una ley, no sabría llevar las cuentas de una tienda, ni soy capaz de vender un paraguas en mitad de un aguacero. No me quejo de todas mis carencias, escribir es un oficio que enmienda casi cualquier mal. [Me siento sumamente identificado con este pequeño párrafo del ensayo "Sabor a novela" de Ángeles Mastretta]

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