De tierra caliente a Tierra fría

La parábola de las aves.

Me gustabas para domesticar decía entre letras en cada notita medió romántica que me inventaba en el diario.

Hoy hablamos de la parábola de las aves y me acorde de cuán encandilada estaba con que tu existieras en el mismo planeta. Y te amaba, casi te amaba. Y eras a mis ojos la criatura más bella y humana, eras todo aquello que no tenía ni siquiera recordaba que existía. Y me llenabas de un sinfín de sensaciones que había olvidado que era capaz de poseer, fuiste una brisa en medio de un infierno que entonces me comía, (aunque después te convirtieras en una especie de infiernillo/incomodidad que me llevo a olvidar lo que habías ofrecido a mis días).

Quiero volver a coincidirme contigo, tener otra oportunidad de disfrutarte y quizás entonces sí enamorarme y enamorarte.

Fotografía: Tiago Almança

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