¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Nació bajo la idea de cocinar lo que nos gusta comer; de tener a la mano los antojos que queríamos viviendo en CDMX. Siempre intentamos transmitir con técnicas, ingredientes y procesos, que cada día damos lo mejor de nosotros.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Esos minutos antes de que lleguen los primeros clientes, cuando todo está listo para recibirlos y el equipo está escuchando su música en las bocinas del restaurante, platicando relajados mientras todo transcurre alrededor de la barra de bebidas, los baristas calibrando su espresso y llenando la vitrina del pan.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Lo que nadie debería perderse es el croissant roll con jamón y queso, lo servimos con un pepinillo casero y una tártara de jalapeño, además de una kombucha hecha en casa o cualquiera de nuestros panes que horneamos todos los días.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
La ciudad en la que estamos. Llegamos con este proyecto sin saber que la mayoría de las personas no estaban tan dispuestas a salirse de lo tradicional, ya que lo encontraban diferente y un tanto extraño.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
“Buscar armonía, no perfección”. Esa siempre ha sido nuestra búsqueda.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nuestro hijo Valentino siempre ha sido nuestra inspiración para tener un lugar del cual él se sienta orgulloso.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Invitaríamos a Pophams Bakery para que dieran un taller y un brunch panadero.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Todo nuestro primer año horneamos nuestros panes en un horno de estufa industrial, en el que solo cabían dos charolas. Ese horno se la pasaba lleno y prendido la mayor parte del día y, para que nuestros panes quedaran como queríamos, teníamos que darle vuelta a las charolas manualmente cada siete minutos.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Nuestro proyecto sería el EP de Larry Lovestein & The Velvet Revival, YOU. Al igual que este disco, Cumbre es una declaración y confirmación del amor que compartimos.
Respuestas por Óscar Abadallan Ruiz Maldonado y Andrea Vaquero Chávez, chefs y socios de Cumbre

Panadería y Restaurante
Buscamos Armonía, No Perfección.
Av. Constitución 1979, Lomas Verdes
Colima, Col.
México
