Casa Kooks

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Casa Kooks nació de la visión compartida de tres socios: Aldo, Diego y Miguel, con una idea muy clara: crear un espacio donde el café, el arte y la gente se mezclaran de forma natural.

Desde el inicio, al estar dentro de La Palmera Hostel, tuvimos la oportunidad de construir algo distinto. No queríamos hacer solo una cafetería, sino un punto de encuentro. Para nosotros siempre ha sido clave cuidar la experiencia completa: desde la calidad del producto hasta cómo te sientes al estar aquí, socializando y conectando con la energía de Puerto Escondido.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
El momento más especial es cuando el lugar empieza a cobrar vida: el primer café del día, la música sonando y, poco a poco, la gente llegando. También disfrutamos mucho el proceso detrás de barra, porque cada bebida tiene intención. No se trata solo de servir, sino de crear algo bien hecho.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Definitivamente, un buen café, ya sea un flat white o una horchata cold brew, y darse el tiempo de recorrer el espacio. Casa Kooks no solo se consume, se vive. Siempre hay detalles, música y energía que vale la pena observar. Además, al estar dentro de un hostal como La Palmera Hostel, es posible encontrarse con personas de todas partes del mundo y escuchar historias muy interesantes.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Uno de los mayores retos ha sido encontrar el equilibrio entre crecer y mantener la esencia. A veces expandirte implica cambiar cosas, capacitar al personal y lograr que sientan el proyecto como suyo para mantener siempre la calidad. Sin embargo, hemos aprendido a ajustarnos sin perder lo que hace único a Casa Kooks: su energía y su amabilidad.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Nos guía mucho la cultura del café de especialidad, pero también el street art, la música y los espacios independientes. Nos interesa que todo se sienta auténtico, no forzado. Por eso, el equipo está conformado por personas especializadas en distintas áreas.

Aun así, lo que más nos impulsa es la sensación de que todavía hay algo nuevo por encontrar. Mantener esa curiosidad y esa búsqueda constante de algo mejor sigue siendo parte fundamental del proyecto.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos inspiran los proyectos que construyen comunidad real, no solo una marca. Lugares donde la gente regresa no únicamente por el producto, sino por la experiencia y la conexión que se genera.

Creemos que estar dentro de un hostal nos ayuda mucho a conocer distintos tipos de personas, cada una con su propia realidad. A través de ellas seguimos encontrando inspiración para innovar y hacer crecer el proyecto.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Si tuviéramos la posibilidad de invitar a alguien, sin duda sería Olafur Eliasson, porque entiende los espacios como experiencias. Y eso es exactamente lo que buscamos en Casa Kooks: que no vengas solo por café, sino por cómo se siente estar aquí.

Su trabajo tiene mucho que ver con la conciencia y la percepción, con hacerte detenerte y realmente sentir el momento, y eso conecta muchísimo con lo que queremos generar dentro del espacio.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Uno de los objetos más interesantes dentro de la cafetería es la máquina de espresso. No tanto por la marca o el modelo, sino porque es la misma máquina que usábamos para practicar en casa. Fue ahí donde empezamos a involucrarnos de verdad con el barismo, sin presión ni obligación, únicamente desde la pasión.

Cuando sentimos que ya estábamos listos para ofrecer un buen producto, fue cuando realmente nos convencimos de ejecutar el proyecto de Casa Kooks.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Sin duda podría ser las tres cosas: una ciudad por su energía y diversidad de personas, un libro por las historias que se cruzan constantemente en un destino como este, y un disco por el ritmo que se siente al entrar a la cafetería.

Casa Kooks es una mezcla de todo eso, profundamente influenciada por la energía única de Puerto Escondido.

Respuestas por Aldo Juárez, Diego Segura y Miguel Ortiz.