¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
La idea de Café de Amor nace de la inspiración de algunos viajes que habíamos hecho juntos Emilio y yo y decidimos abrir un espacio pequeño, relajado y acogedor. La idea comenzó como una “cafetería” de nuestro primer proyecto, La Buena Vida, pero poco a poco esa pequeña idea se fue transformando en un espacio en el que puedes ir no solamente a tomar un delicioso café, si no también a disfrutar de un buen desayuno acompañado de un muy buen ambiente y muy buena atención.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Disfrutar del lugar, con un cafecito recién hecho, ver a la gente llegar y sentarse contentos. Ver que esos mismos clientes al poco tiempo regresan y se convierten en clientes recurrentes. No hay nada más satisfactorio que saber que un cliente disfruta de nuestro lugar, nuestra comida y nuestro café. Esa sensación del rush en medio de la mañana es lo que nos mantiene vivos todos los días.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Muy buena pregunta. Sin duda alguna, yo diría que la comida. Pasa que, al ser un lugar relativamente nuevo mucha gente no sabe –o de plano no le da una oportunidad– a nuestros platillos. Creemos firmemente que nuestro café sabe mejor con un buen desayuno. Unos chilaquiles con mole, emparedado de salmón o cualquier otro platillo es una combinación perfecta para pasar un buen momento en Café de Amor.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Sin duda nuestro desafío más importante es el consolidarnos como un espacio al que te sientas cómodo y feliz de llegar. Desde el día uno de apertura, el flujo de gente fue bastante irregular, sobre todo en los turnos de la tarde. A base de innovación, trabajo duro y sobre todo de amor a lo que hacemos, creemos que hemos podido ser constantes en recibir a toda nuestra clientela todos los días.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Disfrutar siempre lo que hacemos, compartir lo que nos gusta con la gente, creando alimentos saludables, de calidad con productos locales.
¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos inspira nuestro primer proyecto Café La Buena Vida que gracias a la gente ha tenido mucho éxito en Colima y quisimos hacer un “hijito pequeño” pero diferente. Además de estar constantemente inspirados de otras culturas y sabores que aprendemos en cada viaje que hacemos juntos.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nos encantaría colaborar con Interestelar y Pal Real, fusionando ideas y estilos para crear algo juntos ya que ha sido también una fuente de inspiración para nosotros.
¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Definitivamente si tuviéramos que elegir algo, nos quedamos con las pinturas de nuestras mascotas, mismas que se encargan de alegrarnos las mañanas todos los días.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Es curiosa esta pregunta porque, si cerrara los ojos y pensara en una ciudad o un lugar que refleje lo que es Café de Amor, sin duda pensaría en la Ticla: la pequeña y hermosa playa en la que inició todo nuestro sueño hace ya quince años. La Ticla refleja toda la esencia de este lugar: amor, buen café, buena música y un lugar a donde siempre puedes volver.
Respuestas por Ale y Emilio, dueños de Café de Amor.

Cafecito de especialidad, desayunos y panadería
C. Gabino Barreda 751, Lomas Vista Hermosa
Colima, Colima
México
