Buscar un lobo

Tiene, tiene, tiene.
Es millones de palabras
letras que son pedacitos de una palabra más grande, rota.
El final de sus cuentos, de sus vidas,
es el mismo,
una nostalgia que la abraza siempre,
pero que al mismo tiempo le da miedo,
como cuando un gato ve se propia sombra y huye de ella.
Otras veces, cuando la nostalgia no aparece,
ella la busca en el fondo de un vaso, de otro, de una botella,
de un baile acompañada de luces de colores,
después
la nostalgia sale de su habitación con los ojos rojos
y le dice
«no chingues, ya vente a dormir»,
ella sonríe poquito y le da un beso,
cae y duerme;
ambas cantan, baila
buscan un lobo.

Fotografía por Lars Wastfelt

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