• Los que no se eligen

    Los que no se eligen tienen que beber agua, a falta de besos. Se comen una sandía gigante, a solas, en la barra de la cocina, y guardan la mitad, imaginando que es primavera de nuevo y que tienen con quién compartirla.

  • Amante liminal

    Mi amante y yo caminamos la vida en paralelo. Compartimos secretos que ni siquiera hemos tenido que pronunciar. Nuestro amor se nutre del presente.