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Ardí sin aviso
De pronto, el aire cambió a fresco, y se enfriaron los recuerdos. Sé que es hora, pero nadie me enseñó a honrar la muerte propia.

De pronto, el aire cambió a fresco, y se enfriaron los recuerdos. Sé que es hora, pero nadie me enseñó a honrar la muerte propia.