¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
He estado trabajando en una serie de ilustraciones y textos sobre los arcanos mayores del tarot. He tomado como premisa mi experiencia personal alrededor de cada una de estas cartas. Desde hace unos tres años he investigado y preguntado, de una manera tranquila y amistosa, sobre los símbolos y la alquimia.
Con este proceso he querido reflejar mi experiencia personal y el permiso que he deseado conceder para que estos símbolos atraviesen mi vida y yo permitirme atravesar las imágenes en ellos.
¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Aún sigo aprendiendo, y creo que la lección es justamente esa: el “aún”. También un poco la aceptación de encarnar el símbolo como una presencia del tiempo y del espacio, pero sobre todo del tiempo.
Aceptar que en el presente me viene a mostrar una cosa que tal vez en el pasado o en el futuro no se relaciona, o tal vez sí, pero haciéndole más caso a lo instintivo del símbolo o al arquetipo en el lugar de lo presente y lo salvaje de lo que acontece, más que a la orquestación o planeación de lo que quiero que permanezca o se traduzca siempre de la misma manera.
¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Bondad, virtud, monstruosidad, oculto y pulsión.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Todo esto nació hace cinco o siete años, cuando mi mejor amiga se compró su primer mazo de tarot. Ella comenzó a estudiar esto más de cerca junto con la astrología y, al inicio, yo siempre lo sentí muy alejado de mí.
Pero, a medida que nuestras conversaciones transcurrían alrededor de querer ir más allá de una verdad tangible, podría decirse que también sufrí una especie de encariñamiento por las prácticas o conocimientos “ocultos”. De manera persistente e insistente quise ir orquestando mi vida alrededor de los símbolos, como quien busca puertas para ir a hablar con Dios.
¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Creo que lo más difícil ha sido atravesar el umbral de lo íntimo y lo personal reflejado en mis proyectos de ilustración y escritura. Saber que entre mi obra y yo hay una cortina que realmente es semitransparente no ha sido un reto fácil de asumir, especialmente con mis personas cercanas.
Continuamente me encuentro pensando, por momentos, si estoy revelando mi corazón, al tiempo que hay una parte de mí que me dice: “No lo estás abriendo lo suficiente”. A veces me pregunto si realmente existe alguna clase de intimidad cuando somos artistas.

¿Cuál es tu cafetería favorita y por qué te gusta ir ahí?
Vivo en La Estrella, un pequeño municipio de Antioquia, en Colombia. Puedo decir que no me gusta mucho el café, pero sí los lugares tranquilos, lentos y silenciosos, así que podría decir que mi favorito es Arigato, aquí en La Estrella.
Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Si este mes mi vida fuera una película se llamaría Arquitecturas del viento y el soundtrack lo haría Tinariwen.

¿Con qué estudios, laboratorios o talleres has colaborado recientemente o te gustaría hacerlo en un futuro?
Me gustaría mucho hacer una residencia de escritura e ilustración en Casa del Autor, en Guadalajara.
Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Una de mis artistas favoritas es Agnes Martin. Me gusta su manera de asumir la vida y la obra a través del retiro, la contemplación y el silencio. Me gusta la sensación que reflejan sus obras, pero especialmente cómo las nombra o enuncia.

Licenciada en artes plásticas, dibujante y caminante, crecí entre las montañas del Romeral de las cuales soy parte y ellas son parte de mí.
