A tres cuadras

Duramos poco sin apretarnos como signo de exclamación; ya la venía mirando hace rato.
Su despiste me reflejaba, inundaba sus palabras de sinceridad con una mueca risueña y poco profunda.

Tengo cinco verduras en el arroz y muchas ganas de encontrarte.
Cuatro prendas por colgar, y soy exigente.
Demasiada cordura en esta sociedad.
Me obligo a tomar agua como camello con estufa, escucho a Sandro siete veces al mes.
Me brillan los ojos si quiero llorar, y me nubla la miopía.
Me toco el corazón cada vez que no me encuentro.

La simpleza me parece aburrida, pero me encanta quedarme callada.
Pregunto demasiado, pero digo poco.
En el chin chon me desconozco, juego con competencia.
Hago un alboroto en el café, siempre fui mi mejor actriz.
Me gusta lo dulce y también lo salado.
Me enoja el poco tacto, me agobia el ajeno.
Si cierro los ojos, siempre pienso en fantasías.
Podría cambiar de casa una vez al mes.
Mi mamá me dice fría, pero yo diría reversible.

Debo decir que me atraen sus piernas, tanto como volver a dormir con ella.
En fin, me voy, que se me enfría el microondas.

Fotografía por Mónica Ochoa.