¿Qué fue lo primero que apareció en este disco: una palabra, un sonido o una sensación?
En este orden: varias palabras dedicadas; varias sensaciones: una voz clara que se clava desde los oídos, bien adentro; una polirritmia muy extraña; un diseño sonoro muy teatral; y después, la coherencia.
¿Cómo pasas de un apunte en una libreta a una canción?
Dedico muchas horas frente a las máquinas hasta que algo, una fuerza externa, me ayuda a encontrar coincidencias que empiezan a formar pequeños nudos que luego se dejan soltar para dar lugar a algo más estructurado.
¿Qué te interesa más: la precisión técnica o la emoción que se escapa?
Me gusta ser precisa en la producción para reflejar la emoción que estoy explorando. Por ejemplo, entreno mi voz para adquirir más fluidez técnica, pero no solo por tenerla, sino para contar con más herramientas que, en la performance, ya sea en el estudio o en el escenario, me permitan dejarme llevar por la emoción, confiando en que hay una memoria muscular debajo.

¿En qué momento sabes que una canción ya está terminada?
Es algo que simplemente sucede. A veces, la canción te lleva al delirio total, casi a la enfermedad; otras veces, simplemente sientes una voz que dice: “Ok, hasta aquí es suficiente”.
¿Qué cambia en tu música cuando trabajas sola y cuando colaboras?
Trabajar sola es un proceso muy meditativo, de olvidarse por completo de la voz que te habla y te manda, y de fluir solo con sonido. Cuando colaboras, estás como en un consenso de coincidencias, y la emoción se eleva cuando esa coincidencia es precisa y exaltadora.
¿Cómo decides en qué idioma cantar una idea?
No lo decido, simplemente sucede. Puede ser por cómo fue escrita la letra, y porque deseo ser fiel a la modalidad textual original de la primera improvisación.
¿Hay algún error o accidente que haya terminado siendo parte esencial del disco?
Muchísimos. El disco podría considerarse un compendio organizado de accidentes.
¿Qué buscabas cuando trabajabas con las percusiones de Alex Lázaro?
Percusiones que aportaran a la musicalidad, polirritmias locas, básicamente escuchar patrones y ritmos que no había escuchado en otros discos.

¿Qué descubriste de ti misma mientras grababas A Danger to Ourselves?
Confirmé que el miedo asesina el impulso intuitivo y que, si logro vencer al miedo, puedo ser más honesta y visceral.
¿Qué te gustaría que alguien sienta la primera vez que escuche este disco?
Es imposible para mí imaginar un proceso de transferencia así. Solo deseo que, si por algún accidente entran en el disco, se den la oportunidad de escucharlo de principio a fin.
Si este disco fuera un objeto cotidiano, algo que cualquiera podría tener en su casa, ¿qué sería y por qué?
Una daga plateada fantásticamente adornada, un cuadro hecho con la sangre del ser amado, una cabina de disolución temporal, una constelación que descubres mirando al cielo y te das cuenta de que está en total sincronía con tu pulso cardíaco.

Si A Danger to Ourselves fuera un sabor, ¿cuál sería?
Sal.
Si alguien escuchara tu álbum en un sueño, ¿qué imagen te gustaría que recordara al despertar?
Que esto me hace pensar que, incluso estando tan expuesta a la música, no soy consciente si mis sueños suceden con bandas sonoras de música que existen en este espacio temporal.

Nacida en Pereira, Colombia. Se ha forjado un espacio distintivo en la música contemporánea. Su trayectoria, de ingeniera civil a artista sonora, comenzó mientras trabajaba en una empresa geotécnica en Medellín, donde descubrió la producción musical por computadora, una revelación que reorientó por completo su vida y su enfoque creativo.
