¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
He estado trabajando con la fotografía desde hace mucho tiempo, principalmente creando autorretratos análogos. Es un proceso continuo más que un proyecto cerrado, algo a lo que regreso constantemente. Hacer estas imágenes es una forma de expresarme y de pasar tiempo a solas conmigo misma, de conocer quién soy, de reconocer mi propia belleza y de permanecer presente en el momento. Este proceso me conmueve profundamente y me ayuda a sentirme en tierra firme y fiel a mí misma.
De vez en cuando también fotografío a otras personas. En estos retratos intento sacar con delicadeza aquello que encuentro más bello en ellas, algo honesto, íntimo, humano.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
A través de la fotografía estoy aprendiendo a mirarme a mí misma y a los demás con más ternura. He aprendido a notar los detalles, las cosas pequeñas y silenciosas que hacen que la vida se sienta más vívida. Me ha enseñado a romantizar lo cotidiano y a enfocarme en los momentos. Me encanta pausar el tiempo, aferrarme a esos instantes cálidos e íntimos y volver a ellos después.
También he aprendido que hacer fotografías no tiene que ver con la competencia. Creo desde una necesidad interior, ante todo para mí misma. Por supuesto, disfruto compartir las imágenes y ver que otras personas pueden sentir lo que intento transmitir, pero el proceso en sí sigue siendo profundamente personal.

¿Qué palabras, ideas o emociones rondaban por tu cabeza?
Las emociones que atraviesan mi mente tienen que ver con una especie de olvido: dejar que el mundo exterior se desvanezca y concentrarme por completo en un solo momento hermoso. Me siento anclada y profundamente conectada con la realidad al mismo tiempo. Hay una oleada silenciosa de energía, parecida a ese primer sorbo de café por la mañana, cuando de pronto la cafeína hace efecto.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya filtrado en este trabajo?
Lo primero que me viene a la mente es cuando descubrí “exploding” de mehro y vi su video musical. De inmediato sentí una resonancia muy fuerte con mis fotografías, con lo que siento y con el espacio emocional en el que estoy trabajando. Se sentía profundamente familiar. Todo en él reflejaba algo que llevo dentro, algo que intento expresar a través de mis imágenes. Esa emoción, esa atmósfera, se sienten muy cercanas a quien soy y a lo que quiero comunicar.

¿Qué fue lo más difícil a lo que te enfrentaste este mes en tu proceso creativo?
La parte más difícil de mi proceso creativo es el peso de las responsabilidades cotidianas. La vida diaria a veces puede resultar abrumadora: drena la energía, limita el espacio para la creatividad y en ocasiones deja casi nada para crear. Esto ha sido especialmente cierto durante el último mes.
Enero en Polonia siempre es particularmente desafiante para mí: muy poca luz solar, días cortos y largos periodos de frío y nieve. Suele ser el mes más pesado del año y esa falta de luz afecta profundamente mi energía y mi ritmo creativo.

Si pudieras cenar esta noche en cualquier restaurante de la ciudad, ¿a dónde irías y qué pedirías?
Qué gran pregunta. Tal vez no lo parezca, pero me encantan los cortes de carne poco hechos, y eso es exactamente lo que pediría esta noche. Un filete perfectamente cocido y una copa de vino tinto en un pequeño restaurante argentino cerca de donde vivo. Y de postre… algo descaradamente chocolatoso. Rico, cálido, chorreando chocolate, un postre de consuelo total, food-horny sin culpa. Honestamente, omg.

Si tu vida fuera una película este mes, ¿cómo se llamaría y quién haría la banda sonora?
Sería una película italiana cálida y suave. Lenta, llena de sol y ligeramente nostálgica. Mi esposo y yo acabamos de comprar una casa en Italia y es casi lo único en lo que pienso ahora mismo. Ojalá ya pudiera estar de vuelta allá, dejando atrás el invierno en Polonia.
¿La banda sonora? Piero Piccioni sería la elección perfecta.

Recomiéndanos a un artista que sigas, alguien que te inspire, y cuéntanos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su manera de trabajar.
La primera persona que se me viene a la mente cuando me hacen esta pregunta es Martina Matencio. Siento de verdad cada una de sus imágenes. La forma en que utiliza la luz y la sombra para revelar textura, emoción y vida interior resuena profundamente conmigo. Es como si casi pudieras sentir la respiración silenciosa de las personas que fotografía.
Lo que más me gusta de su trabajo es cómo cada imagen se siente tan presente y humana, casi como un recuerdo delicado hecho visible.

Una fotógrafa analógica enamorada del autorretrato y de la ternura femenina.
