¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Reformanda nació en Xalapa como una respuesta a algo que nos parecía contradictorio: vivimos en una de las regiones cafetaleras más importantes de México, pero gran parte de la gente nunca había probado un café verdaderamente bien trabajado. Desde el inicio quisimos hacer algo más que vender bebidas; queríamos cambiar la forma en que las personas entienden, consumen y valoran el café.
Lo diferente fue que nunca intentamos parecernos a una cafetería tradicional. Reformanda nació como un espacio de conversación, educación y comunidad alrededor del café de especialidad. Desde el primer día hablamos del productor, de las variedades, de los procesos y de por qué una taza podía contar una historia completa.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Hay un momento muy especial justo antes de abrir. Cuando todavía está todo en silencio, empiezan los primeros aromas del café recién molido y el equipo comienza a calibrar espresso o preparar filtrados. Ese momento resume mucho de lo que somos: intención, detalle y calma antes del movimiento del día.
También disfrutamos mucho las conversaciones espontáneas con los clientes. Muchas veces alguien llega pensando que “no le gusta el café” y termina descubriendo algo completamente distinto. Ver ese cambio sigue siendo una de las partes más gratificantes del proyecto.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Definitivamente la experiencia de probar el café sin prisa y dejarse guiar. Nos gusta recomendar algo según la persona, no según una receta fija. Muchas veces un filtrado puede cambiar por completo la percepción que alguien tenía del café.
Y si pudiéramos recomendar una sola cosa, sería acercarse a la barra y preguntar. Gran parte de la experiencia sucede en la conversación.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Uno de los mayores desafíos ha sido entender que orientar al consumidor toma tiempo. Al principio pensábamos que bastaba con ofrecer mejor café, pero entendimos que también necesitábamos aprender a comunicarlo de manera más humana y accesible.
Eso nos hizo replantear muchas cosas: desde cómo diseñamos el menú hasta cómo hablamos con las personas en redes sociales o en la barra. Descubrimos que el café de especialidad no puede crecer desde la superioridad, sino desde la hospitalidad.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
La idea que más nos sigue guiando es que el café puede dignificar a todos los involucrados en la cadena: productor, tostador, barista y consumidor.
También nos inspira mucho el concepto de reforma constante. El nombre “Reformanda” viene justamente de esa idea: algo que siempre está en proceso de transformación. Tratamos de aplicar eso a todo, desde el café hasta la cultura del lugar.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos inspiran mucho los proyectos que logran conectar tradición y contemporaneidad sin perder autenticidad. Últimamente hemos admirado mucho a productores mexicanos que están redefiniendo la calidad del café desde el origen, especialmente quienes experimentan con procesos y variedades sin desconectarse de la historia de sus comunidades.
También nos inspira ver a nuevas generaciones de consumidores interesándose más por el origen de lo que consumen y por hacerlo de manera más consciente.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nos encantaría colaborar con alguien como Enrique Olvera. No solamente por la gastronomía, sino por la manera en que convierte la comida en narrativa, memoria y reflexión cultural.
Sería increíble crear una experiencia donde el café dialogue con ingredientes mexicanos, técnicas contemporáneas y storytelling alrededor del origen y la hospitalidad.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Sí. Hay pequeños detalles dentro del espacio relacionados con herramientas y objetos del café que pertenecieron a distintas etapas del proyecto. Algunas piezas surgieron cuando apenas comenzábamos y hacíamos todo con recursos muy limitados.
Nos gusta que el lugar conserve esas huellas porque recuerdan que Reformanda no nació como un concepto perfecto, sino como un proyecto construido poco a poco, con errores, aprendizaje y mucha convicción.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Probablemente sería una ciudad como Kioto: profundamente conectada con la tradición, pero al mismo tiempo sensible al detalle, al tiempo y a la experiencia contemporánea.
Y si fuera un disco, sería algo que mezcla calidez, nostalgia y exploración; algo que no busca impresionar de inmediato, sino quedarse contigo después de escucharlo. Así entendemos también el café: una experiencia que se descubre lentamente.
Respuestas por Jared Orrico, Fundador y Director Creativo de Reformanda.

