DAGA Lab

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
DAGA Lab nació de la necesidad de nombrar un camino que ya venía recorriendo: un proyecto que apenas inicia formalmente, pero que ya sueña en grande. Más que un local, es un estudio-taller compartido con Semilla de Gato.

La esencia de DAGA es poner el laboratorio al alcance de todos: compartir “información que cura” desde Instagram y conectar con quienes aman los procesos químicos. Queremos demostrar que es posible crear desde casa con lo que tengamos a la mano, bajo la filosofía del hazlo tú mismo. Actualmente ofrecemos servicios de revelado en blanco y negro y color, además de escaneado.

No somos un local comercial abierto al público, sino un espacio de resistencia y creación desde casa.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Mi momento favorito es, sin duda, el revelado. Me encanta perderme en el proceso mientras escucho un podcast o alguna serie; es un tiempo en el que simplemente me dejo llevar. La emoción de abrir el tanque después del lavado siempre es gratificante.

También disfruto mucho la vida que cobra el taller gracias a mis compañeras gatunas: cuando la Negrita se adueña de la mesa de serigrafía o cuando Benito llega buscando un rincón para dormir. A veces, viendo su calma, pienso que me gustaría reencarnar en gato, porque me gusta mucho dormir.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Mi parte favorita es la colección de arte: una mezcla de fotos mías, ilustraciones de amigas y regalos que he ido guardando. Junto a eso, mi colección de bitácoras es la parte más dinámica. Esos cuadernos y las piezas en las paredes son lo que le da alma al taller, y es lo primero que recomendaría mirar para entendernos mejor.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Todos los días me cuestiono el desecho de químicos. Afortunadamente no produzco tanto, pero ya tengo muchas botellas de fijador sin saber cómo tratarlas. Además, en Oaxaca el desabasto de agua potable es un problema constante; vivimos temporada de estiaje prácticamente todo el año, así que varias veces me he replanteado si seguir en este camino.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Una vez, en Michitaller, me preguntaron: “¿Qué te hace falta para montar tu laboratorio?”. Casi sin darme cuenta, ya tenía la ampliadora, las charolas, los tanques, los rollos y el foco rojo; incluso tenía el lavadero y la mesa. Lo único que me faltaba, en realidad, era decidirme a hacerlo.

Me di cuenta de que muchas veces posponemos proyectos por miedo al fracaso, esperando tenerlo “todo” o sentirnos “preparadas”. Michi me regaló una bolsa de cambio y, sin dudarlo más, decidí revelar en casa.

Como maestra, mi propósito es compartir esa emoción: transmitir la técnica para que mis alumnas pierdan el miedo a intentarlo por su cuenta, entendiendo que el error es solo una parte necesaria del proceso.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Siempre me ha inspirado Michitaller, en Oaxaca. Es una gran persona que no duda en compartir sus conocimientos, apoyarte y acompañarte en tus procesos. Sin Michitaller, Semilla de Gato y DAGA Lab no existirían.

Además de ella, estoy convencida de que la gente de la que te rodeas es fundamental. Me inspiran diariamente mis amigas, mi familia y la naturaleza. Algunos proyectos y personas que admiro son: Ciclistas de Oaxaca, Casa Garita, Lorena Alcaraz, The Pinhole Worship, Mole Noire, Tuvalu Lab, Flores en Agua, ASC, Las Fotolateras, FEVER, El Club Análogo, Courage, Ojo Tres, Rabia, Miston, Ay Mis Hilos, María Nana, Coyonta, Estenopo.mx, Azul Intensa, PDF, RB, Witsuk y más.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Sin duda invitaría a Las Fotolateras. Me gustaría publicar un manual de laboratorio y una bitácora de revelado e impresión que fusionara los dibujos de Semilla de Gato y Lola Barcia.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Nuestra lámpara de seguridad surgió de un intercambio con Rogelio Gonzáles, un amigo muy querido que siempre resuelve. Originalmente era una mesa de luz, pero decidí transformarla en lámpara. Me encanta cómo se ve ahora colgada en la pared.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Definitivamente tendría alma de cumbia: algo que nos haga bailar y movernos mientras trabajamos.

Respuestas por Daniela Garrido, fundador de DAGA Lab.