¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Inicialmente iba hacer un espacio para vender solo café y pan, todo preparado por nosotros. La idea se construyó durante más de cinco años. Mientras trabajábamos en lugares independientes, siempre tuvimos la idea de tener nuestro propio proyecto. En el momento en que nos compartieron un lugar en renta, ahí nació todo, siendo tres. La decisión se tenía que tomar en menos de veinte días y así fue como dimos el paso de mudarnos, vivir en Guadalajara y abrir Sinergia. Todo fue un giro inesperado por el espacio que tenía, más personal, más responsabilidad. Sin pensarlo dos veces, dijimos un rotundo sí, hagámoslo.
El mayor diferenciador de Sinergia es la calidad y la hospitalidad. Llegar a tomar café a Sinergia es tomar algo bien hecho y de muy buena calidad a un costo realmente accesible, acompañado de una gran plática y una relación más profunda que solo venderte un café.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Siempre son las mañanas nuestros mejores momentos: la calibración y la cotidianidad con los clientes, interactuar, compartir, saber del otro, hablar de música, de nuestros fines de semana, viajes, etc.
Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Definitivamente me pediría un latte y una galleta de macadamia con pistache; los chilaquiles sinergia son imperdibles, hechos con una salsa de betabel, digna de reconocerse como la estrella del nombre “sinergia”.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
El mundo del café no deja de expandirse. Cada día nacen nuevos proyectos, nuevas barras, nuevas ideas. Y en medio de ese crecimiento constante, siempre nos preguntamos ¿qué hay realmente detrás de cada espacio?
Nosotros creemos que el café, aunque forme parte de lo cotidiano, exige mucho más que técnica o inversión. Requiere pasión genuina, entrega y una sensibilidad especial para transformar algo tan común en una experiencia significativa. Porque al final, hacer café no es solo servir una bebida, es sostener la idea todos los días.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
La cultura cafetalera mexicana sin duda alguna, siempre nos ha influenciado el saber que nuestro café es de regiones y de familias mexicanas. Nos guía la pasión, la constancia y saber que de lo que vivimos realmente nos mueve y nos apasiona profundamente.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nuestra mayor inspiración en este camino del café tiene un origen muy claro: Cucurucho Café. Fue ahí donde pasamos una etapa fundamental de nuestra vida, y de este oficio, donde no solo aprendimos a trabajar el café, sino a entenderlo desde un lugar mucho más profundo. Ahí descubrimos algo que hoy define todo lo que hacemos: la pasión.
Y si hoy sentimos una profunda responsabilidad por compartir café únicamente mexicano ha sido porque es lo mínimo que podríamos hacer siendo mexicanos; eso también nos mantiene inspirados, involucrados y satisfechos.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Tenemos un cuadro que marcó el proyecto y principalmente a Alejandro; fue el primer costal completo que tostó, a prueba y error. Decidimos enmarcarlo y ponerlo afuera donde todos los vieran porque nada en esta vida se hace de la noche a la mañana, y ese costal es la muestra del trabajo duro, la constancia y lo que nos ha implicado estar aquí.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
No podemos elegir solo un libro:
1. El acto de crear: todo lo hacemos por un porqué
2. Fisiología del gusto del siglo XXI
3. Hospitalidad irracional: lleva la hospitalidad más allá de lo esperado, habla de lo genuino, lo creativo y lo pasional.
Respuestas por Alejandro Esparza, Frania Gomez, Michelle Garcia, fundadores de Sinergia.

Good coffee and brunch.
Efraín González Luna 2097, Col. Americana
Guadalajara, Jalisco
México
