Música de puntitas

Ella pellizcaba sus cuerdas
sin interés y con cierta torpeza,
como lo haría un macaco tosco
cuando se acicala sin encontrar nada de interés.

Terceras disminuidas y apagadas
vacilaban
sobre quintas abiertas.

Señaló el centro de la guitarra
y dijo:

la música está ahí dentro,
y sale de puntitas
a bailar en la luz.

Sí, así es, querida.

Y tú,
mi pequeña tierra de treinta y cinco libras,
estás aquí dentro,
sin hacer nada que yo pueda ver
excepto sostener
la suma del universo unida.

Fotografía por Karen Anahi Olvera Vargas