¿Qué hábito te sostiene últimamente?
La fotografía me ha ayudado a desconectarme de la rutina. Hace algunos años entendí que no podré vivir de lo que me gusta, así que me dedico a ella sin pretensiones; con el solo deseo de aprender, mejorar y sentirme a gusto cuando la hago.
¿En qué momento del día te sientes más tú?
Por lo general, toda mi vida he sido un ente nocturno. Prefiero el silencio de la noche, acompañándome solo de música. Últimamente, por trabajo, me levanto temprano y llego cansado al final del día. Sin mucha energía.
¿En qué momento reciente te sentiste fuera de lugar?
Suelo sufrir un poco del síndrome del impostor, así que cada vez que me rodeo de fotógrafos tiendo a sentirme fuera de lugar.
¿Qué sigues sosteniendo aunque sabes que en algún punto tendrás que soltarlo?
Esta pregunta me ha hecho reflexionar mucho porque a simple vista no siento que esté aferrado a nada. Quizá solo sostengo la rutina, sabiendo que en algún momento cambiará; el presente que no se queda.
¿Qué te da más miedo hoy: cambiar o quedarte igual? ¿Por qué?
Reconozco que los cambios me desordenan un poco y prefiero la comodidad de la rutina, y romperla de vez en cuando con alguna salida descontrolada.
Cuéntanos una anécdota reciente que te haya hecho cambiar de opinión o dejar de creer en algo.
No tengo una anécdota en concreto que me haya hecho cambiar de opinión, pero con el tiempo he comprendido que no podemos admirar ni defender ciegamente a nuestros ídolos. Los seres humanos somos imperfectos; cada uno tiene luces y sombras con las que debe lidiar. Por eso, no podemos justificar sus errores solo porque admiramos alguna de sus cualidades, por muy excepcionales que estas sean.
He visto cómo, al profundizar en sus vidas con el paso del tiempo, mis ídolos han ido perdiendo la imagen idealizada que tenía de ellos. Siento que lo más saludable es tomar lo mejor de cada uno y reflexionar sobre sus lados no tan buenos, sin idealizar ni defender a nadie sin excepción. Al menos, esa perspectiva me ha servido para no decepcionarme.
Recomiéndanos una película, un disco y un libro, y dinos por qué te gustó cada uno.
No podría quedarme solo con una película, disco y libro, así que recomendaré las primeras que se me vienen a la cabeza de mis preferidas. He de decir que todas y cada una de ellas me marcaron por un momento en especial de mi vida. Así que mucha de su importancia está condicionada por esa experiencia.
Película: Eternal Sunshine of the Spotless Mind de Michel Gondry. De formación soy diseñador gráfico, aunque no ejerzo, por lo que de entrada mi admiración por casi todo lo que ha hecho Gondry viene derivado de ese dato. La película además me pilló en un momento de ruptura emocional y muchos cambios repentinos que me forzaron a replantearme cómo afrontar toda esa vorágine de emociones que en el fondo, además, disfrutaba. Los diálogos, la fotografía, las interpretaciones, la forma surrealista en la que está contada esa historia tan cotidiana y a la vez atípica me atraparon y emocionaron a partes iguales.
Disco: Turn on the bright lights de Interpol. Si con Eternal Sunshine of Spotless Mind se me removieron los cimientos emocionales en aquella época, con este disco simplemente terminaron por romperse: y me encantaba. Melódico, melancólico, crudo. De una crudeza más bien emocional. Para la época en la que lo escuchaba, me marcó profundamente la atmósfera interna que me generaba cada tema. Es uno de los pocos discos que he escuchado de principio a fin y de fin a principio. Sin pausa. Sin descanso. Es curioso cómo, hoy en día, cuando ya no tengo esas emociones tan presentes, reaparecen durante los minutos que dura la canción, cuando el aleatorio de mis favoritos hace que alguna de ellas aparezca.
Libro: Norwegian Wood de Haruki Murakami. Para cerrar esta trilogía de la melancolía, por supuesto, no podía faltar esta maravilla literaria. Norwegian Wood, o cómo aprender a vivir con la pérdida.
Ahora que lo pienso, mientras escribo estas líneas, caigo en cuenta de que ese periodo de mi vida, tan marcado por la vulnerabilidad emocional, la introspección y la melancolía, se vio representado en lo visual, sonoro y literario en cada una de estas tres obras, aunque yo no lo noté entonces.
¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Ceviche 103, un restaurante peruano en Barcelona. Recomendable pedir un Lomo Saltado.
¿A qué amigxs admiras últimamente y por qué?
Adentrarme nuevamente en el mundo de la fotografía analógica me ha hecho conocer gente maravillosa, pero a quien más admiro es a Nuria Cabrera. Por su inteligencia, su amabilidad y su predisposición a ayudar a quien lo requiera siempre que pueda. Gran profesional, gran persona y, además, gran amiga.
Rev/Scan en VisualKorner

Vivo en Barcelona desde hace tanto que ya puedo decir que llevo más tiempo viviendo en esta ciudad del que viví en mi Lima natal.
