¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Poki Café nació como una evolución de Poki Cookies, un emprendimiento de Clau y Josh de vender galletas en su universidad. Siempre con un sentido de identidad divertido, cool y sin complicaciones. Eran las “pokis” quienes acompañaban a los universitarios durante sus buenos y malos momentos.

El negocio creció y la necesidad de un local era inminente, una cosa llevó a la otra. Poki Cookies no murió sino que se convirtió en la unión de nuestras pasiones: un poki-to de galletas, café y música.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Josh (socio)
: Poki es mi lugar seguro, la barra es el reflejo de mi pasión y amor por el café. Para mí, Poki es un sueño que vivo todos los días; es compartir con nuestra comunidad un café mientras escuchamos uno de los discos de nuestra colección. Mi momento favorito del día es poner mi vinilo favorito y dejarme llevar al preparar café.

Clau (socia): Mi momento favorito de Poki es encerrarme en la cocina a preparar galletas y crear nuevas recetas; es estar en la barra preparándome un matcha y escuchar el bullicio de la gente que está en el local. Poki es un espacio donde puedo ser yo y compartir mis galletas con la gente.

Vale (barista): Mi momento favorito de Poki es cuando platico con los clientes sobre el lugar, las bebidas o la música. Es calibrar el espresso con la música que me gusta o hacer arte latte y ver cómo lo aprecian.

Cris (aprendiz de barista): Mi momento favorito es abrir una nueva bolsa de café y descubrir un nuevo proceso, varietal o perfil de sabor. Me gusta que, con una pequeña modificación o cambiando el método de preparación, se hace una taza completamente diferente. Compartir todo esto con nuestros clientes, es inigualable.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
No deberían perderse la oportunidad de probar una Poki y husmear un poki-to nuestra colección de discos.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Nuestro mayor desafío fue evolucionar de una marca de galletas a una cafétería. No solo nos hizo cambiar nuestro modelo de negocio, sino que también nos hizo cuestionarnos sobre el camino recorrido y a perder el miedo a compartir nuestra pasión sin importarnos el qué iban a pensar. Al final del día, Poki es un reflejo de nosotros como equipo y te das cuenta desde el momento que entras a la cafetería.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
La idea que nos motiva todos los días es ser el lugar favorito de muchas personas; el lugar a donde vas con tus amig@s a reírte un rato, el lugar donde puedes descubrir a tu nuevo artista favorito y tu gusto por el café o matcha; el lugar donde sabes que puedes encontrar las mejores galletas.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Sentimos que al estar en una ciudad en crecimiento como lo es Mérida, tenemos la ventaja de ver lo que funcionó en ciudades más grandes, y nos influenciamos mucho por proyectos de caféterías, tiendas de galletas, tiendas de discos y proyectos creativos de fotografía y música.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Invitaríamos a Brooki Bakehouse a hacer galletas y en barra tendríamos a Lance Hedrick tirando filtrados.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Sí, la colección de CDs que tenemos son, en su mayoría, heredados por los papás de Clau. Ella cuenta que esos discos son los que ponían en sus viajes en carretera y ahora musicalizan el día a día en nuestro café.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Siempre hemos dicho que Poki suena al ritmo de Sueños líquidos de Maná (específicamente, “Tu tienes lo que quiero”) y de Dónde jugarán los niños (en particular, “Me vale”) sentimos que retratan perfecto la buena onda, alegría y espíritu libre de Poki.

Respuestas por Claudia Hernández Luna socia y repostera; y José Luis Pulido Olguín socio y barista de Poki Café

Fotografías por Pedro Castro