¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
He estado trabajando con fotografía en blanco y negro usando flash, tanto en fotografía de calle como en retrato. Me interesa capturar instantes crudos, ásperos, granulados y, en algunos casos, incluso agresivos, aunque no siempre desde ese lugar. Busco imágenes directas, sin demasiada intención previa, que se sientan honestas.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Aprendí que el uso del flash combinado con tiempos de exposición lentos abre muchas posibilidades para capturar el movimiento de formas creativas dentro de una imagen fija. También comencé a ser más metódico con mi proceso: elegir un estilo y permanecer en él por más tiempo para realmente comprenderlo y pulirlo. Mi objetivo es que ese lenguaje se vuelva natural, casi automático, y dejar de pensar en los tecnicismos para concentrarme únicamente en los momentos.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Melancolía. Me interesa que las imágenes capturen el estado emocional o mental de las personas, que me hagan preguntarme —y que hagan preguntarse a quien las vea— en qué estaba pensando ese sujeto, cómo llegó a ese punto, qué ocurrió ese día en su vida y cómo es su cotidianidad.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Mi trabajo siempre ha estado muy influenciado por el cine. Últimamente he pensado mucho en Bird de Andrea Arnold y Silence de Martin Scorsese, además de mis pilares constantes: el lenguaje visual de Kurosawa, Luc Besson y Sofia Coppola, entre otros.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
El síndrome del impostor y la comparación constante. Muchas veces siento que mi trabajo no es lo suficientemente bueno. Con los años he aprendido a reconocer esos pensamientos y a no darles demasiado peso. Salir a tomar fotos se ha vuelto una forma de rebeldía contra ellos. Tal vez eso sea lo que hay detrás de este nuevo estilo que estoy explorando: no tomarse todo tan en serio y simplemente mostrar momentos reales, cargados de emoción.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Un lonche Rufián de pancita en Rufián o nigiris de hamachi en Uroko.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Se llamaría Solitud. El soundtrack sería una mezcla loca entre King Krule, Ed Maverick, The Velvet Underground y Juan Cirerol.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
De Tatsuo Suzuki y Yusuke Nagata admiro la manera en que fluyen entre la gente, observan y capturan momentos sin esfuerzo aparente, casi como un acto meditativo.

Okada Minami trabaja en una tienda y laboratorio fotográfico en Tokio. En una visita me llamó la atención un zine y, al momento de pagarlo, me dijo que ella era la autora. Me gustan mucho sus fotos: relajadas, íntimas y muy honestas, especialmente su trabajo alrededor del skate.