Azul y rojo hacen morada

Un vestido color Côte d’Azur
se deshilacha en la corriente.
Cada cuesta que camino
se vuelve morada:
pulmón que retumba
como volcanólogos
en Fire of Love,
esperando el estruendo,
el alud del calor.

En la cama del Clopa Cabana
que nunca fue casa
se encienden los cráteres del tabaco
sobre la sábana en menguante.
Los recuerdos de otros huéspedes
son cenizas
que me cubren los párpados
de madrugada.

Una erupción que no termina,
una habitación que se derrumba
y se levanta:
roja,
azul,
hasta que se hace morada.

El lugar que se habita
cuando ya no queda aire.
El vestido hecho jirones
cae sobre la cama,
se tiende
como un techo gastado
y me cubre del fuego.

Escrito en colaboración con José Lobo
Fotografía por Abel Ibáñez G.