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¿Hubo alguna obsesión, idea fija o imagen que guió el proceso creativo del disco, aunque no sea evidente para el oyente?
Realmente no, nuestra mayor obsesión siempre es la canción que estemos haciendo en ese momento. No solemos trabajar con un concepto global, cada canción defiende una emoción y una idea. En todo caso nos damos cuenta a posteriori.

¿Cómo fue el proceso de decidir qué canciones sí y cuáles no formarían parte del disco?
Realmente entraron en el disco todas las canciones que teníamos en ese momento. No solemos terminar temas a los que no nos imaginamos incluir en una edición. Las ideas que se quedaron por el camino fueron muy pocas y nunca terminadas, eran más bien bocetos que nunca llegaron a ser canciones. El proceso de decisión sucede mientras estamos componiendo, en ese momento ya sabemos si la canción tiene futuro y sentido con nosotras.

¿Qué cambió en la manera de escribir, grabar o producir en este disco con respecto a grabaciones anteriores?
Nada concretamente y todo a la vez. Este disco, a diferencia de otros, está muy pegado a nuestra vida en tiempo, es decir: compusimos y publicamos los temas en un gap muy cortito. La gran diferencia para nosotras es que habla de temas que aún nos duelen o preocupan; el proceso fue muy rápido y el disco habla de nuestra vida, y como nunca se detiene y siempre es diferente. Así son también las canciones. A nivel producción, le dedicamos un poco más de tiempo al ser un disco largo. Además, trabajando por segunda vez con Santi García, fuimos mucho más confiadas y abiertas a explorar. Por eso, aunque mantiene nuestra esencia, lo consideramos bastante fresco.

¿Hubo alguna canción que costó especialmente terminar o soltar? ¿Por qué?
La canción “Quiero más“, que tiene una estructura un poquito más rara (es contradictorio porque nosotras solíamos hacer estructuras de canción algo complejas anteriormente; entonces, un tema con estructura menos arquetípica es un clásico en Repion). Por eso nos tuvimos que pelear un poco con ella y hacer varios cambios hasta que dimos con la tecla indicada.

¿Qué rol jugaron la intuición y el error durante el proceso?
Solemos jugar con estos conceptos sobre todo a la hora de inventar los arreglos. Así como con la base de la canción, batería y guitarras, no solemos improvisar porque llevamos los temas muy trabajados y rodados al estudio. Los bajos los inventa Santi in situ dejándose llevar bastante por lo que la canción le va contando. Sobre la marcha nosotras le vamos diciendo lo que más nos convence.

Los solos de guitarra a veces los llevamos claros y otras improvisamos algunas frases poniendo ese fragmento en loop; suele quedar algo muy fresco y muy nuestro, sencillo pero al grano. Los arreglos de sintes también se componen sobre la marcha, tarareamos melodías que se nos van ocurriendo hasta que damos con la que funciona. Nos hemos entendido muy bien los tres durante todo el proceso.

¿El orden de las canciones fue pensado como una narrativa? ¿Cómo se decidió el orden?
No lo tuvimos claro hasta el final. Una vez que las canciones estuvieron listas fuimos probando diferentes órdenes dejándonos llevar por la intuición. En este caso sí que jugó un papel bastante importante. Con “Otro día será” sí teníamos bastante claro que fuera una canción de inicio por el break de batería con el que empieza, ella sola y contundente. El resto fueron colocándose sobre la marcha, no nos comimos mucho la cabeza con esto. La de “Atocha” sí queríamos que fuera la última; pocos elementos y muy cruda para dejar buen sabor de boca. Sería como el momento de relajación después de darle al cuerpo mucha intensidad.

¿Con qué compositorxs, músicxs, bandas, productorxs y estudios te gustaría colaborar en un futuro?
Siempre fantaseamos con probar a meter una orquesta en algunas de nuestras producciones, como hicieron Amaral en el disco Pájaros en la cabeza o, sin ir más lejos, en el último álbum de Rosalía, Lux. Para nosotras eso sería un sueño, y luego llevarlo al directo, ni te cuento. Por otro lado, ahora mismo nos cuesta decidirnos por bandas con las que nos gustaría colaborar. Venimos de un año 2025 muy intenso, donde hemos trabajado con muchísimos artistas. Nos gustaría con Amaral, Luz Casal, Aiko El Grupo, Mourn, El Mató a un Policía Motorizado

Y de productores, aparte de Santi —que es obvio que nos encanta currar con él—, también nos gusta mucho el trabajo que hacen Víctor Cabezuelo y Manuel Cabezalí, que además son colegas y súper majos, y eso a la hora de elegir un productor/a es esencial.