¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Últimamente estoy trabajando en una serie de fotografías de los cables de Guadalajara. Quiero exhibir las deficiencias de las obras públicas y la falta de mantenimiento en las calles a través de los postes de luz que adornan múltiples fachadas, calles y cielos de nuestra ciudad. Los cables de la ciudad. Esas rayas en el cielo, los rollos colgantes sin sentido y los postes que contaminan el paisaje urbano son, para mí, una muestra del desorden visual y estructural que vivimos.

Las raíces de los árboles, en cambio, penetran y se ajustan a las banquetas y parques de la ciudad. Paralelas a los cables, pero como una antítesis de lo urbano, las raíces siguen un patrón y un orden que, en mi opinión, inspiran la idea de una ciudad conectada y organizada, con un propósito común: el bienestar de los tapatíos.

Busco una ciudad que no solo sea hermosa, sino también funcional. A través de esta analogía, quiero invitar a la reflexión y a la conciencia sobre la importancia de la planeación urbana.

Además de los cables, también busco retratar constantemente personas. Mi estilo es muy documental y, creo, también íntimo. Muchas veces no tomo una foto solo porque “se ve bonita”; busco conocer a las personas y su entorno antes de retratarlas.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Creo que más allá de que una imagen se vea bonita, es decir, que siga reglas de composición como la regla de tercios, las proporciones o las bases de la fotografía, descubrí que no solo se trata de posicionar al sujeto en el lugar indicado, sino más bien de observar con detenimiento y encontrar la parte más interesante de la imagen.

Una vez encontrado esto, se trata de jugar con el entorno y con lo que uno tiene (o no) a disposición para transmitir la emoción o el mensaje que uno ve. Creo que, a lo que quiero llegar, es que tomar la foto desde la intención es lo más importante para conectar con la audiencia.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
La curiosidad, el amor, el deseo y la amistad son cosas que me mueven. Las caminatas solitarias, donde volteo a ver hacia arriba, abajo o atrás, me inspiran constantemente.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Hablando con una persona muy cercana a mí sobre la muerte y el propósito de la vida, una vez llegó a preguntarme: ¿por qué tomas fotos? Creo que es una pregunta similar a por qué hacemos lo que hacemos. Creo que hago fotos para recordar, para hacer ese momento mío y, finalmente, para que los demás puedan ver a través de mis ojos y ver lo que siento.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Empezar. Lo más difícil siempre es empezar. Uno puede decir fácilmente que va a hacer algo y hacerse ideas, pero accionar la primera pieza del dominó es siempre lo más complicado. Después de eso, solo queda dejarse fluir.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
¡Nagano! Amo a la gente de ahí, los considero mi familia. Recomiendo mucho la Lima Negra; es receta de Dani, un amigo, y la ejecuta mi familia naganiense.

Si están en Guadalajara, vayan a Nagano, está muy cerca del Expiatorio.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
El título sería: Así también se debe de ver el amor.

El soundtrack definitivamente lo haría Ed Maverick.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Me inspira mucho el arte de Saramethystt, AlexFinalAhoraMaldito y Jason Kummerfeldt.