¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Estoy trabajando varios proyectos; uno de ellos consiste en fotografiar, cada día, a una carnicería dentro del Raval. Me gusta ver la cotidianeidad que surge a partir de ese espacio: cambios de luz, gente pasando, ruido, calma, migración, gentrificación y más. También he estado retratando patinadores; me llama la atención la pausa, la velocidad, el ser un espectador más; y, en paralelo, sigo explorando la ausencia como tema y como estado.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
He aprendido más a observar, a estar en calma, a dejar de perseguir la imagen perfecta; al contrario, ahora observo hasta que la escena me acepta. Aprendí, igual, a dejar de pensar y solamente sentir (cosa que me cuesta también en mi vida personal). Desaprendí la urgencia de disparar por disparar.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Estoy estudiando un posgrado en fotografía documental en Barcelona, así que la migración no es solo un concepto: es mi rutina. La ausencia también aparece constantemente: la de mis personas, la de mis costumbres, la de la vida que dejé. Trabajo desde ahí, desde lo que falta.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Conocí en el café donde suelo instalarme a un artista alemán; se llama Marc. Ha hecho mis días ahí tan amables; hay en él una familiaridad, como si fuéramos amigos de siempre. Música: una canción recurrente de La Bien Querida, “Dinamita”. Y libros… realmente muchos; por el momento vuelvo una y otra vez con Sophie Calle y, con esto de lo rutinario y repetitivo, me presentaron a Hayahisa Tomiyasu.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Abrirme a lo que no controlo, a entenderlo, a desarrollar esa parte creativa que salga de lo común, a no tomar fotos lindas para IG, a entenderme y a buscar…

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Makan, siempre el pato. Y un viernes en la noche, Hanks Pizza, la pizza especial de la abuela.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Pfff… llevo 44 días en Barcelona (mi psicóloga me pide contarlos); entonces, sería “44 días buscando algo que sé que no y que está aquí”… Y mi soundtrack: traigo una obsesión con Beharie, un cantante noruego; a él le pediría que hiciera el soundtrack. Encaja con una nostalgia con la que convivo últimamente…

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Acabo de descubrir a un fotógrafo japonés: Susumo Shimonishi. Me inspira su forma tan limpia de fotografiar, al igual que Sophie Calle, Nan Goldin con sus imágenes tan íntimas… y un amigo me presentó a un chavito en IG que hace videos impresionantes; se llama Gawx Art. Me encanta su forma de edición y de relatar historias.

Nací en CDMX el 19 de noviembre de 1986; estudié Historia del Arte y actualmente estudio un posgrado de fotografía documental y artística en la IDEP Barcelona.
