
No me gusta tu nombre.
Jamás me ha gustado.
Pero tu nombre lo llevaba
alguien que siempre me gustó.
Su nombre lo escuchaba
todas las mañanas,
acompañadas de su voz
y su presente.
En su velorio lo escuché,
por última vez.
Te conocí y volví a escuchar,
entusiasta.
Su nombre, tu nombre.
Con amor hasta el cielo.
Fotografía por Camilla Morachis Beltrán
