The Fool (XXII)

Charlie Kaufman me enseñó a escribir con el resplandor de la crudeza, a concebir los recuerdos sin temor al olvido porque comprendo que esto es lo que seré; marginal o no, a cantar los estruendos primordiales de lo que me convierte en homo sapiens como quien sonríe a un adiós eterno desde la mente sabiéndose desnudo, frágil, consumiéndose por las llamaradas etéreas de lo que ata la consciencia a este mundo.
Esto me lleva al siguiente relato:

«Escuchábamos The End interpretada por The Doors en vivo en 1968 cuando un dron nos espió por la ventana…»

Pero eso fue hace mucho tiempo.
Ahora escribo reseñas de rábanos para la página web de un supermercado.
La paga no es tan mala como creerías.

Fotografía por cem celik

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