Temporada de eclipses

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Un poco de todo, intentando expandirme lo más posible y abordar distintos caminos para variar. Últimamente he trabajado mucho fotografiando a personas, explorando lo corporal, ya sea en un entorno más controlado con unx modelx o en escenas espontáneas en la calle. Me fascina observar los cuerpos y cómo cada uno interactúa con su espacio y la luz. La experiencia de dirigir y conectar con alguien se me hace muy enriquecedora. Igualmente, fotografiar a desconocidos en la calle me parece un acto muy importante de atención y descubrimiento. También estoy trabajando en un proyecto de stop motion animando mariposas, que me entusiasma mucho, y hace poco dirigí un corto de danza sobre la autocrítica, que terminó siendo una experiencia muy sanadora.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Con estos proyectos aprendí muchísimo sobre mi propio proceso en la posproducción. Antes no le daba tanta relevancia porque no me sentía técnicamente preparada y no alcanzaba el resultado que quería. Con cada proyecto fui experimentando más y más, pero llegué a depender demasiado de la edición y el retoque. Aprendí la importancia de encontrar un equilibrio entre ambos, de intentar que salga bien en la escena y que el retoque sirva para realzar y no para arreglar. También he disfrutado aplicar lo aprendido en video, simplemente para observar cómo la imagen se transforma y se comporta de otra manera.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Pensaba en lo frágil y a la vez poderoso que es el cuerpo, en lo afortunados que somos de poder experimentarlo y en no olvidar revisar el balance de blancos de mi cámara, muy importante eso.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Siempre tengo mucho rondando en la cabeza. Para estos proyectos pensé mucho en el trabajo de Justine Kurland, especialmente en su serie Girl Pictures. Me encanta lo sinceras que son las fotos y siempre me he identificado mucho con ellas. Me encantaría crear algo en lo que las personas se vean reflejadas, siempre lo tengo muy presente. También pensé en la película Perfect Blue de Satoshi Kon y en Intimidades de un cuarto de baño de Jaime Humberto, por el ambiente. Igualmente, el álbum Push de Sextile, por la energía.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Encontrar el equilibrio entre lo estético y lo significativo. Amo la imagen, pero a veces me preocupa caer en la superficialidad de presentar únicamente “fotografías bonitas”. Para mí, el contexto tiene tanto valor como lo técnico, y me tengo que recordar constantemente que una no excluye a la otra. Dicho eso, disfruto mucho más cuando una fotografía me invita a ver la personalidad y los valores del fotografx reflejados en su trabajo, en lugar de detenerme solo en cuestiones técnicas como “¿qué iluminación o lente usaron?”.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Cambia todo el tiempo. Hace poco descubrí un lugar llamado Bangkok, dentro de Galerías Plaza de las Estrellas, justo frente a la estrella de Juan Gabriel. Es excelente, sobre todo el postre de mango con arroz. También recomiendo Faba en la calle Chiapas, acaba de abrir y todo lo que probé estaba buenísimo.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Si mi mes fuera una película, se llamaría Temporada de Eclipses, porque septiembre estuvo medio denso y el soundtrack tendría que ser una colaboración entre Enya, Dean Blunt y Air.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Admiro profundamente a mis amigos y la manera en que crean. En especial a mis compañeros de danza que me inspiran con su capacidad de resolver y materializar lo que imaginan, así como con su impulso constante de seguir creando y animarnos mutuamente. Entre los artistas que me inspiran diría Juergen Teller, en especial una foto que le tomó a Björk con su hijo en la laguna azul en Islandia. Me encanta lo relajada que se ve Björk y el hecho de que fue tomada en un lugar tan emblemático de su país natal. Me fascinan el contexto y la intimidad de esa imagen.