¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Últimamente he estado trabajando en proyectos de fotografía callejera enfocados en el entorno urbano como protagonista. Más que centrarme en las personas, me interesa capturar los espacios, las texturas, la luz y los elementos arquitectónicos cuentan historias por sí mismos. Busco que cada imagen refleje la atmósfera del lugar y cómo el contexto cotidiano puede transformarse en una narrativa visual. 

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Lo que más he aprendido en este proceso es a ser paciente y a observar con calma antes de disparar la cámara. En cada salida me doy cuenta de que no se trata de acumular imágenes, sino de esperar el momento y el encuadre adecuados; a veces no regreso con más de cinco fotografías, pero cada una de ellas tiene un sentido y una intención clara. También he desaprendido la idea de que “más fotos significan mejores resultados”, entendiendo que la calidad y la conexión con el entorno pesan más que la cantidad.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Mientras trabajo en estos proyectos, las palabras y emociones que suelen rondar mi cabeza son libertad, melancolía y soledad. La libertad, porque la fotografía callejera me permite moverme sin un guión y dejar que el entorno me guíe. La melancolía, porque muchas escenas urbanas transmiten un aire del paso del tiempo o de algo que se desvanece. Y la soledad, no como algo negativo, sino como un espacio de contemplación, donde puedo conectarme de manera más íntima con lo que observo.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Sí, definitivamente hay referencias que se cuelan mientras trabajo. Muchas veces me acompañan canciones de grupos como Bon Iver, Joy Division o Future Islands, que con sus atmósferas melódicas refuerzan el estado de contemplación y melancolía que busco en mis fotos. En cuanto al cine, películas como Paris, Texas o prácticamente cualquier documental o película de Wim Wenders son una gran inspiración: la manera en que utiliza la fotografía para contar historias visuales me recuerda que cada esquina de la ciudad puede transformarse en un escenario cargado de emoción.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Lo más difícil que enfrenté este mes en mi proceso creativo fue el clima. Los días nublados o de lluvia limitan mucho mis salidas, y aunque a veces generan cierta atmósfera interesante, también me impiden jugar con la luz y con las proyecciones de sombras, que son elementos fundamentales en mi trabajo. Sin esa interacción de contrastes, las imágenes tienden a volverse más planas y menos expresivas, lo cual me reta a buscar otras formas de encontrar profundidad en la escena.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Me encanta la Res Pública, soy fan de los cortes. Me pediría de entrada una provoleta y de plato fuerte un vacío y una cerveza de barril. 

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Sin lugar a dudas el título de la película sería “Punto de quiebre” y el soundtrack estaría a cargo de Mac DeMarco.

Recomiéndanos algún artista que sigas, que te inspire, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Un artista que sigo y que me inspira es Jason Kummerfeldt. Lo que más me gusta de su trabajo es la libertad con la que sale a explorar y cómo logra transformar lugares que, a simple vista, no parecen fotogénicos en imágenes poderosas. Esa capacidad de encontrar belleza y narrativa en escenarios comunes me motiva a mirar mi entorno con otros ojos y a no depender de “grandes” paisajes o escenas para crear fotografías significativas.