Mi nombre se escribe junto a tu nombre,
pues separados pierden el sentido,
se desdibujan, se tornan en ruido:
No hay nombre para mí sin tu nombre.
Tu nombre se escribe junto a mi nombre,
y tan solo es tuyo cuando va unido
al mío. Incluso si no lo has querido:
no hay nombre para ti sin mi nombre.
Ya verás que, con el paso del tiempo,
diremos, meditando nuestro encuentro:
nuestro nombre no podía ser otro.
Porque sin tu nombre no estoy completo,
porque tu nombre esconde mi recuerdo:
siempre habrá un rastro del uno en el otro.

Fotografía por Alejandro Iván De León Leal.