¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Fuimos de los primeros espacios en Monterrey donde el café era el protagonista, empujando así una nueva ola del café de especialidad. Ya existía una comunidad cafetera en Monterrey, pero eran pocos y contados los espacios que existían que sirvieran el café que ellos buscaban. Fuimos afortunados de que esta comunidad nos recibió con los brazos abiertos.
Las barras de especialidad nacen de una necesidad de profundizar y de conectar. Sí, de primera mano satisfacemos la necesidad de tomar café, pero la razón por la que un cliente toma diario la decisión de visitarnos en vez de ir al café de la sirena o cualquier otra cadena es porque conectaron con nosotros y nuestros baristas, con nuestro sabor y con la historia que contamos. Queríamos contribuir a impulsar el gusto por el café de especialidad y fuimos parte del inicio de un boom de interés por café de mejor calidad y con más cuidado en su preparación. Cada vez más y más personas se unen a esta comunidad de café que busca café de especialidad, con trazabilidad y con una historia.
Poco después abrimos nuestra casa tostadora, un espacio que funge como nuestro laboratorio de café y nos permitió aumentar nuestra producción y dar servicio a más clientes. Fuimos parte del nuevo estándar de calidad en una ciudad donde la última década ha sido decisiva para el café de especialidad.
Nunca creímos que fuéramos a ser tan populares, pero estamos muy agradecidos del cariño que nos tiene la gente y estamos felices de poder compartir café, cada vez recibiendo más gente nueva que busca una cercanía con el productor y un esmero en el proceso. Un lugar donde se preocupen por cuidadosamente extraer la singularidad y excelencia de cada café.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Cuando estamos por abrir, justo antes de las 8:00 am, y ver que ya hay gente formada ansiosa por entrar y llevarse su café. Te hace darte cuenta de lo importante que es nuestro trabajo en el día a día de cada persona, pero también reflexionar sobre lo rápida y acelerada que es nuestra ciudad y nuestras vidas. Nos complace ser ese pequeño momento del día en el que las personas pueden desacelerar.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
No se pueden perder nuestro icónico coyotito, un latte con dulce de leche; dulce, pero no empalagoso. También tenemos un menú de signature drinks donde encontrarás una colección de las mejores bebidas de temporada que hemos sacado a través de los años, mocktelería a base de café y té. Hay algo para todos en Montecoyote. Está diseñado para ser la barra de especialidad más amigable posible.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Las barras de café y el café en general son, en realidad, empresas donde las personas son clave y el centro de la operación. El café no se puede preparar solo, por más automatizado y tecnología que exista.
El café es un trabajo en equipo: desde la finca a la taza final pasan miles de manos que trabajan con mucha dedicación. Eres tan fuerte como lo es tu equipo.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
La verdadera magia de este proyecto radica en la comunidad. Nos ha permitido rodearnos de personas increíbles que ven el café no solo como una bebida, sino como un punto de encuentro. Para nosotros, el intercambio de conocimientos con estos entusiastas y profesionales es el motor que nos motiva a mejorar y crecer cada día. Sus historias, sus experiencias y su pasión nos marca y nos conecta para continuar con lo que hacemos hoy.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
El servicio al cliente del restaurante Ever en Chicago. Tuvimos la fortuna de visitarlo y quedamos sorprendidos en cómo la obsesión con el detalle, el enfoque en los ingredientes y una conexión profunda con el cliente pueden crear una experiencia única. Precisión y un profundo involucramiento emocional.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nos encantaría colaborar con otras barras de café como Tanat o Bonanza. Su acercamiento al café de manera sustentable, ética, siempre buscando innovar mediante tecnología y procesos nuevos. Su enfoque en el tueste y en resaltar el terruño del lugar, manteniendo una calidad de excelencia, nos hace admirarlos mucho.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
El local comenzó (y nos trajo mucha fama) con una lámpara sobre la barra con forma de nube creada por el artista Richard Clarkson. Con el paso de los años y con la cantidad de café que molemos y la gente que nos visita, esa lámpara empezó a ensuciarse de polvo, volviéndola gris como un día nublado. Por más que la limpiamos y aspiramos, se volvió imposible regresar a su blancura original. Un día un cliente publicó una crítica a nuestra lámpara, haciendo una analogía de que nuestra nube era como las nubes del cielo de Monterrey, contaminada.
La realidad es que esa lámpara ya contaba muchas historias y, a pesar de que no queríamos quitar un ícono que nos representaba, no todo se puede salvar. Hoy esa nube está archivada y fue reemplazada por una lámpara italiana de los artistas Achille & Pier Giacomo Castiglioni. Una lámpara de luz difusa inspirada en un capullo, con forma de diente de león.
A veces es necesario cerrar un ciclo y buscar una nueva luz. El deterioro es natural y debemos seguir renovándonos.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Sería Chicago. Vibrante, intenso y diverso. Una identidad única, urbana y con mucha historia.
Respuestas por Ricardo Urbina Luna y César Estrada Gattás, fundadores de Montecoyote.

Café para compartir.
Belisario Dominguez 2725, Obispado
Monterrey, Nuevo Leon
Mexico
