¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
La idea de abrir una cafetería llevaba años rondándonos la cabeza. No como un plan estructurado, más bien como una intuición persistente. Sabíamos que queríamos hacerlo, pero no sabíamos cuándo ni cómo.

Todo cambió después de un viaje a Italia. En enero de 2024 yo estaba en Milán por trabajo y Joel me alcanzó. Hubo algunos días libres y, casi sin planearlo, recorrimos varias ciudades en muy poco tiempo: Milán, Turín, Roma, Florencia y Bolonia. En cada lugar hicimos lo mismo: sentarnos a tomar café.

No perdimos ninguna oportunidad. En barras pequeñas, en mesas mínimas, con el frío de enero y el ritmo lento de las mañanas. Fue ahí, taza tras taza, donde nos miramos y, sin decir mucho, supimos que estábamos convencidos. Dijimos: regresando, lo hacemos.

Al volver a México comenzamos la búsqueda del local. No fue sencillo. Nos pedían muchos requisitos, procesos largos, condiciones que no terminaban de encajar. Hasta que llegamos al espacio donde hoy está Culto. Todo se dio de forma orgánica. La dueña solo nos pidió dos requisitos y, más que una negociación, fue un acuerdo desde la confianza. Hicimos clic de inmediato. No hubo dudas. Supimos que ese era el lugar.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Las mañanas.

Ese instante en el que el día apenas despierta. Abrimos la cafetería, entra la primera luz, prendemos la máquina y el pan empieza a hornearse. El café se huele antes de probarse. Saludamos a quienes pasan caminando, algunos entran, otros solo sonríen.

Es un momento melancólico, casi silencioso. Todavía no hay prisa. El tiempo va lento. Es ahí donde todo cobra sentido y recordamos por qué decidimos estar aquí.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Un latte, para entender nuestro café; un citrus tonic para los días calurosos; el Culto Shake si buscan algo más cremoso; y un sándwich con pan hecho por nosotros.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Entender que no todas las personas están acostumbradas a consumir local. Muchas veces se elige un café que sabe a todo menos a café.

Nuestra propuesta es distinta: aquí el protagonismo se lo lleva el café, sin jarabes ni sabores añadidos. Ha sido un reto, pero también una convicción. No hemos querido cambiar eso, aunque el camino sea más lento.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Las cafeterías locales que visitamos cuando salimos del país. Espacios pequeños, con identidad clara, donde el café convive con la comunidad, con la música y con el diseño. Lugares que se sienten más como un punto de encuentro que como un negocio.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
James Coffee Co., en San Diego. Nos inspira la manera en que integran branding, experiencia y comunidad. La merch tiene intención, el diseño es coherente y el espacio se siente vivido. No es solo una cafetería: es un universo bien construido donde todo dialoga.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
No tenemos a alguien en específico. Más que nombres, nos interesan las personas.

Nos gustaría seguir abriendo el espacio a fotógrafos, pintores, diseñadores, ilustradores, músicos, DJs y creativos locales que necesiten un lugar para mostrar lo que hacen. Ya hemos tenido sets de DJs y bazares con artistas locales.

Aunque el espacio es reducido, siempre está abierto a colaborar. Creemos que el café también es una excusa para encontrarnos, compartir procesos y crear comunidad.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
En uno de los bazares, un diseñador nos regaló una tablita ilustrada con un espacio para escribir. Nos dijo que ahí pusiéramos nuestro sueño. Sin dudarlo, escribimos: que Culto Coffee Co. sea la mejor cafetería de México. La tenemos colgada en nuestro rincón de cosas importantes.

Solemos traer objetos de las cafeterías que visitamos cuando viajamos, pequeños recuerdos que nos permiten tener un pedacito de cada lugar aquí.

Y hay un pato escondido. Está ahí porque creemos que vivimos demasiado rápido y perdemos atención a los detalles. Cuando alguien se detiene, observa y lo descubre, sentimos que cumplimos: regalar un momento sin prisa, una taza de café pensada solo para ellos. Muy pocas personas lo han visto.

Si este proyecto fuera un disco, ¿cuál sería y por qué?
Wrong Creatures de Black Rebel Motorcycle Club.

Es un disco introspectivo, con capas, silencios y una melancolía que no pesa, pero acompaña. No busca agradar ni ser inmediato. Se construye poco a poco, como este proyecto.

Tiene una crudeza honesta y una calidez inesperada, como el café cuando se toma sin prisa. Así es Culto: un lugar que no corre, que no grita, que se queda contigo incluso después de irte.

Respuestas por Mariana García González, propietaria y socia fundadora de Culto Coffee Co.