No está mal
—de vez en cuando—
beber hasta la miopía,
prescindir de los anteojos a propósito:
acaso en esa opaca imperfección
radique la belleza de las cosas.
Fotografía por Armando Belsoj.

No está mal
—de vez en cuando—
beber hasta la miopía,
prescindir de los anteojos a propósito:
acaso en esa opaca imperfección
radique la belleza de las cosas.
Fotografía por Armando Belsoj.