¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Mis imágenes y producciones visuales que he hecho en el último año se han enfocado en retratar la violencia a través de la memoria, en retratar, entre paisajes y archivos, una construcción de lo que es una identidad que ha crecido en un ambiente brutal.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Durante esta pequeña trayectoria surgieron varios autodescubrimientos. Analizando y repensando las imágenes que tomaba, fui desaprendiendo las ideologías y cargas emocionales que había acumulado en mi adoctrinamiento, y pasé a verlas como algo que ya no me pertenece.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Infancia, memoria involuntaria, herencia, raíces, violencia.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Uno de mis referentes más grandes ha sido Yael Martínez, fotógrafo mexicano miembro de Magnum Photos. Su trabajo es una conceptualización de lo que ha sido su entorno.

Por otra parte, la película Perfume de Violetas es un espejo para mí, una belleza y peligro de la cotidianidad femenina.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Me había sentido perdida en distintos temas, tales como feminidad, memoria y autoconocimiento. Hay ciertas ocasiones en las que mis bloqueos creativos surgen por mis miedos a explorar y adentrarme más en mis recuerdos y a que sean expuestos.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Vishudda, recomiendo mucho las malteadas, los capuchinos y la crepa de Nutella con fresa y kiwi.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
“Lunes”, y el soundtrack lo haría Silvana Estrada.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Justine Kurland, fotógrafa estadounidense; su trabajo habla sobre la libertad patriarcal y la belleza en lo caótico.