Inexistente cura del amor

Si tú quieres, camino 20 kilómetros al valle de México para recoger rositas de cacao y flores de la ruptura, hacemos una savia para untar en tu pecho y pegar los pedacitos que dejó.

Nos tomamos de la mano y escuchamos canciones hasta quedar ebrios de dolor, reímos y lloramos para olvidar que existió.

Dime cómo sanar tu corazón.
Nos encontramos a la mitad del tranvía y gritamos cien veces, sacamos las piedritas que una vez enterró en tu interior.

Si tú quieres podemos quedar, podemos sanar. Amiga, te digo, esto va a pasar. Amigo, te digo, mañana volverás a soñar.

Que no hay tal cura para el amor, solo retirar las anclas y elevar las velas para emprender un destino mejor.

Fotografía: Stefano Majno

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