Quiero huir de las copias irrestrictas sobre mis semanas pasadas y los tropiezos pueriles con los que le lloré al tronco de un árbol a días de morir; gritarles de lleno a mis gemelos impostores que pretenden jalarme de las agujetas e intercambiarme por sus caras acrílicas, sus pasos plásticos y sus voces electrónicas; ser el sustituto de mi propio yo y pedirme perdón por las veces que deseé no titular los días desde mi nombre sin apellidos. Mi paraíso desfasado de las puntas de montaña propuestas por religiosos vernáculos; un ejercicio distante de las luces vespertinas y ejecutor de los más feroces puntapiés sobre las costillas del arcángel que nos quiere vender un tiempo compartido allá en lo que, a su muy particular parecer, debería ser mi senda de retiro.
No. Quiero romper mi ciclo ambiguo y zapatear mi fe dispar entre estos mosaicos sucios, pegosteados de refrescos y alcoholes; quiero intervenir directamente entre la muerte prometida y la absurda necesidad de vivir hasta saber darte otra vuelta en las casillas abiertas que deja el güiro y la baqueta. Quiero embadurnarme de tu cara en mi cara y seguirte el paso, fingir que somos hongos, gárgolas malditas estremecidas por la música lentita, dos botes agujereados, un centro de mesa, un juego de cucharas.
Ven, que te amo tanto como ignoro el cielo —ese cielo del agua bendita y las obleas, de las arpas y las uvas—; yo nos amo aquí, en las distancias acotadas de este salón descarapelado, en el eco de las bocinas, debajo de la caricia de las luces neón y las máquinas de humo. Te amo en la ruin vida; venero cada paso de baile en el que te piso, me pisas, te veo, me ves, nos disculpamos entre nuestras sonrisas desveladas y masticamos la pulpa del sabor amarte, hasta que suene la siguiente canción y pueda repetirte en vida lo mucho que esperaría por ti si me dices que vas al baño y no regresas más.
Fotografía por Larren Lee // Rev/Scan en Foto Hércules

Escritor y fotógrafo de la Ciudad de México y la Baja Norte. He montado un catafalco alrededor del estridentismo y el infrarrealismo olvidado.
