Para Perla

Urdir con cenizas
el beso

volverlo flecha
espada
el león verde de la alquimia

Sellarlo en tus piernas
extendido/dilatado

Escurrirlo en tus manos
para que bebas
el vapor de mis batallas

Mirarte fijo el umbral
de tu ombligo

Dejar mi arena en esa cueva
conquistada antes
por la sangre
por el llanto
de ser a veces
el ave sola que vuela lejos
espinada
a contra viento
sin apenas parar

Darte el abrazo que cimbre tus puentes

Y ya de tarde
antes de que te absorba el ocaso:

sobar tus pies
lavarlos
retirar la piel que te sobre en la espalda

Quemar juntos la crisálida vacía

Adorar con miradas tus hombros
lamerlos

Decirnos Noche, Sueño, Alma, Dios

Y al dormir
siempre de manos juntas
acabar mirando un río mortal
obscuro
del que resurja otra vez y otra:

La Salvación