Bajo la dirección de Kim Gehrig y con fotos de Drew Vickers, la marca británica captura el espíritu de los festivales del Reino Unido con una mezcla de íconos noventeros y nuevas caras de la música y la moda.

Liam Gallagher, Goldie, Seungmin, Loyle Carner, John Glacier, Chy Cartier, Cara Delevingne, Alexa Chung y los hijos de Liam protagonizan una serie de retratos y clips en escenarios llenos de bocinas, lodo y actitud. El resultado es un collage visual que documenta la energía entre shows, en los márgenes, donde pasa lo real.

La colección gira en torno al Burberry Check reinterpretado en parkas, mini kilts, gabardinas brillosas, botas de hule y sneakers con ADN británico. Aparece también el Knight Stamp, un emblema de archivo que regresa como marca sutil en camisetas, chamarras y accesorios. Todo pensado para sobrevivir al clima impredecible sin perder el gesto.

De fondo, “Sweet Harmony” de Liquid: un clásico rave de hace 34 años que vuelve como himno emocional.

No es nostalgia. Es estilo británico cruzado con música en vivo, barro y herencia. La campaña no busca capturar un momento: lo habita.


Journalist and cultural editor specializing in contemporary music and art.
