¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
A través de mi lente, busco experimentar la esencia de todas las cosas. Mi fotografía nace de una profunda apreciación por la estética sutil de la vida y suele centrarse en capturar las emociones silenciosas y las expresiones matizadas de las mujeres. Refleja una observación cuidadosa del micromundo, caracterizada por una sensación de quietud y una paleta de color limpia, pero ricamente estratificada.
Recientemente me he comprometido a reservar tiempo cada mes para explorar vastos momentos de belleza, a menudo pasados por alto en la naturaleza, así como los pequeños pero conmovedores detalles del mundo que nos rodea. Si es posible, también espero conectar con mujeres de las comunidades locales que visito, invitándolas a una conversación sencilla y genuina y, quizá, a través de ese intercambio, capturar algo verdadero y fugaz.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
No quiero apoyarme demasiado en el pensamiento racional para encontrar las “respuestas correctas” en la fotografía. En su lugar, necesito percibir los colores y la luz del sol con mis propios ojos, especialmente a través del formato analógico, que siento mucho más sensible a todo esto que lo digital. Esto me permite capturar de manera inconsciente las escenas más divinas y vibrantes de la naturaleza, exactamente tal como se me presentan.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Sensualidad, serenidad, intensidad cromática, un entrelazamiento entre lo onírico y la realidad, calidez, lo salvaje y un estado meditativo.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en este trabajo?
Recomendaría la película The Tree of Life. Es una obra de poesía filosófica que narra la historia de una familia mientras entrelaza imágenes grandiosas del nacimiento del universo y los orígenes de la vida, situando la memoria personal dentro de la eternidad.
Lo visual se despliega como pinturas en movimiento, llenas de una atmósfera sagrada y meditativa. Siempre prefiero fotografiar y percibir el mundo desde un flujo de conciencia, y esta película dialoga profundamente con mi propia sensibilidad y mis emociones.

¿Qué fue lo más difícil que enfrentaste este mes en tu proceso creativo?
La rutina mundana del día a día al fotografiar ha ido apagando mi sensibilidad hacia la vida. La procrastinación pesa constantemente en mi mente, hasta el punto de que proyectos fotográficos importantes se han ido posponiendo una y otra vez.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomendarías pedir?
Aunque soy asiática, siempre me ha fascinado la cocina italiana, especialmente la pasta. El año pasado, durante un viaje por Europa, probé la mejor pasta de mi vida en un restaurante del animado centro de Ámsterdam, cuyo nombre lamentablemente ya he olvidado. La porción era generosa, intensamente cremosa y tenía un marcado sabor a wok hei (un término utilizado en Hong Kong para describir esa esencia aromática tan valorada de un platillo bien salteado en wok). Resulta curioso haber encontrado un sabor tan propio de la cocina del sur de China dentro de un plato tradicional del sur de Europa.

Si tu vida fuera una película este mes, ¿qué título tendría y quién se encargaría del soundtrack?
The Worst Person in the World (Personal Cut). Soundtrack: “Emotional Error” de Ola Fløttum.
¿Por qué? Porque, al igual que Julie, me encuentro en un punto intermedio entre convertirme en algo y desmoronarme, y esta pieza captura perfectamente ese caos suave. Es el sonido de permitirse estar perdido, de cometer “errores” y de encontrar belleza en lo inacabado.

Recomiéndanos uno o varios artistas que sigas, que te inspiren, y cuéntanos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Animación: Satoshi Kon. Conocido por difuminar los límites entre la realidad y los sueños a través de su narrativa y su lenguaje visual cinematográfico.
Fotografía: Hailunma y Kin Chan Coedel. Ambos comparten una vocación profunda: adentrarse en territorios misteriosos, conectar con comunidades que viven en armonía con la naturaleza e inmortalizar estas vidas poco visibles con una intimidad sobrecogedora a través de su lente.

Radicada en Hong Kong, fotografío el diálogo entre las mujeres y la naturaleza, donde cada retrato se convierte en un paisaje.
