¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
En 2017, mientras trabajaba en una barra, me voló la cabeza la cantidad de posibilidades creativas que ofrece el café. Ese asombro me llevó a interesarme en los métodos manuales y el brew bar. Así nació El Refín: como un espacio de investigación y experimentación constante donde lo más importante no es solo la técnica, sino cómo esa taza mejora la experiencia sensorial de quien nos visita.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
La libertad de crear bebidas y la colaboración con otros proyectos. Disfrutamos mucho de esta red de apoyo donde crecemos juntxs, aprendemos y nos retamos a sacar productos nuevos que sorprendan.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Sentarse en la barra, ver cómo se preparan las bebidas y, claro, dejarse guiar por la recomendación del barista en turno. La magia pasa ahí, frente a ti.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Participar en competencias profesionales, tanto nacionales como internacionales, nos sacudió. Nos hizo entender que en esta industria, si dejas de aprender un día, te quedas atrás. El mayor desafío ha sido mantenernos frescos en un medio que evoluciona a diario, entendiendo que el café no empieza en la barra, sino en toda la cadena de valor que hay detrás.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Democratizar el café de especialidad y quitarle esa etiqueta de “intocable” o pretencioso. Siempre decimos nuestro mantra: “La especialidad no es fresa, pero sabe a fresa”. Queremos que la gente le pierda el miedo a probar algo diferente.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos gusta mucho Squeaky, una marca tailandesa. Hacen herramientas que mejoran el flujo de trabajo sin sacrificar la calidad. Además, están muy enfocados en que el consumidor final tenga un acercamiento más amigable y sencillo al café de especialidad.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nos encantaría colaborar con FriedHats; somos muy fans de su identidad visual. Estaría increíble armar una cata, una degustación o sacar algo de merch combinando las dos marcas.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
El estilo de la barra nunca se planeó con un manual de diseño en la mano; ha crecido de forma orgánica, con piezas que nos regalan o que simplemente nos encuentran en el camino.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Cumbia Salvaje, de Sonido Gallo Negro. La cumbia es el sello de nuestro espacio desde hace años. Nos encanta la energía que transmite y cómo se ha vuelto un estandarte de la cultura en la CDMX.
Respuestas por José Alonso Palacios Galicia, propietario de El Refín.

