El final de la linea

2 enero, 2019

Son los ultimos dos dias de la decada, parece que va a llover como lo viene haciendo desde hace dos dias.
es el primer final de decada del que está completamente consciente. Gaston nació en el 94, cuando terminaron los 90s era muy pequeño como para notarlo, cuando llegó el 2010 no le importó un carajo porque estaba muy ocupado siendo adolescente pero ahora ha sido atrapado por la nostalgia, es 2019, tiene 25 y se encuentra en medio de una crisis de tintes existenciales, un «maelstrom» en el que nada de lo que hizó hasta ahora le parece suficiente, no está realmente satisfecho con su vida y todo lo que representa el pasado le resulta ameno porque hizó las paces con eso y confraternizó (nunca, jamas, confraternices con tu pasado y menos si en algun punto lo sentenciaste como conflictivo) no tener siquiera un apice de idea respecto a lo que el futuro podria o no traerle es algo que siente irritante.
Ese viejo retrato de un adulto en la pared que tanto le inquietaba, ahora es un espejo. La comedia lo hace reir pero no es graciosa. No puede crecer si no está seguro de casi nada.
«Todavia no estoy listo, quiero quedarme en esta decada, tengo cosas que hacer» piensa mientras toma su te, no es optimista, no es calido, le preocupa tanto buscar respuestas que nunca logra aciertos en ninguna pregunta.
Lo unico de lo que está seguro es que vivió muchos velorios a los que no fue invitado porque asi se siente siempre respecto a sus fracasos. El mas reciente de ellos, la separacion de su novia (algo que acabó tan rapido como empezó) el recuerdo fresco de aquel naufragio emocional lo perseguía como su propia sombra, mas aun ante la situacion particular de tener que llevar las pertenencias de ella a su departamento para ser devueltas.
Terminó su te y se aprestó a buscar las llaves de su auto y a agarrar la bolsa de consorcio llena de cosas para salir, llegó al garage, se quedo mirando a su viejo Renault Fuego y decidió caminar para pensar un poco mas en las circunstancias de su separacion porque ante todo Gaston siempre es algo masoquista si se quiere.
A pesar de las nubes y la leve llovizna el calor sigue siendo una presencia fastidiosa, la bolsa le golpea las piernas y la transpiracion lo distrae de sus ideas, lo unico que logró pensar claramente es que antes antes de separarse su ex le dijo «a todos nos lastiman alguna vez, esta vez te toca a vos».
A veces cuando miraba a su gato fijamente Klara soñaba con una respuesta, pero era imposible, los gatos no hablan.
Klara tiene 25, depresion y un gato. Su trabajo y sus estudios son actividades que realiza en modo «stand by» por asi decirlo, siempre se repite a si misma que tiene que ser paciente y amable. Nunca funciona, su depresion siempre termina llevandola hacia actitudes intensamente irritantes como llamar la atencion de otras personas solo para sentirse bien consigo misma, no tiene amigas (al menos no reales) y su mayor anhelo es dejar de odiarse o conseguir las agallas para suicidarse, en ocasiones lo planea lentamente pero nunca llega a una conclusion que no le parezca tremendamente dolorosa o perjudicial para quien encuentre su cadaver.
Una tarde lluviosa y soporifera de Domingo Klara despertó de su siesta con la certeza que seria la ultima, fue al baño, se miró al espejo, sus ojos celestes estan levemente inyectados, quiere llorar pero se contiene porque lo hace todos los dias y hoy quiere que sea diferente. Le molesta estar en ropa interior y que esta esté algo humeda por el calor, fue a cambiarse, mientras lo hacia pensaba «al menos voy a morir con ropa interior limpia. deberia bañarme? a la mierda, si».
Luego de bañarse le sirve comida y le da un ultimo beso a su gato, le dice «no te merezco, el mundo no te merece, no me juzgues por favor bebito». Está lista para lanzarse al vacio desde el balcon de su piso o al menos eso es lo que cree, mientras abre la ventana lentamente observa las calles que a esa distancia se ven obviamente diminutas, los autos que son solo puntos de colores y las personas casi imperceptibles caminando por las veredas y pregunta en voz alta «me voy a perder de algo?». De repente alguien golpea su puerta, cierra la ventana rapidamente como si alguien fuera a descubrir sus intenciones y dice «la puta madre loco, siempre hay algo».
Gaston no encontró a su ex en su departamento y solo queria volver a casa y no verla nunca mas en lo posible, de modo que decidió golpear la puerta de al lado para ver si esa persona podia entregarle los objetos de la bolsa, luego de un par de golpes la puerta se abre, es Klara, lo mira por un momento y le dice «hola, que necesitas?». El procede a explicarle la situacion innecesariamente solo tiene que decir lo que quiere y listo, no debe ser un problema.
Ella le ofrece pasar para esperar a que su ex regrese y asi devolverle sus cosas en persona. No va a volver, se fue de vacaciones con sus padres a Pinamar sin avisarle a Gaston.

Fotografía por Patricia Ruiz del Portal