Entre la sombra y la montaña
aún queda un hilo de luz.
No es el perdón lo que busco,
es entender que te perdí
y que en esa pérdida florece algo vivo.
Te hice daño —lo sé—
como quien rompe una rama
sin ver que en ella anidaba un canto.
Ahora escucho el eco,
lejano,
y sé que era tu voz.
El paisaje sigue allí,
quieto, paciente,
mientras la vida vuelve a crecer
en los rincones donde ya no estás.
Deseo que el sol te encuentre primero,
que tus días sean suaves,
que el viento no te recuerde a mí.
Yo me quedo aquí,
en esta sombra que mira hacia afuera,
aprendiendo que la esperanza
también puede tener forma de despedida.
Fotografía por Isaac Castillo Soto

Arquitecto veracruzano radicando en Monterrey. Desde 2024 encontré un nuevo amor en la fotografía análoga. Vivo eternamente enamorado de la arquitectura, la lectura y las empanadas argentinas.
