Acerca del nacimiento de la soledad (parte I)
En la palabra y en el silencio
en la mirada y en el cuerpo.
Creo en la semilla fecundada
que es origen y también destino.
En la agonía anunciada
que tiene nombre y que tiene fin.
Creo en las heridas provocadas
que serán significante y
significado de nada—
un intento y medio, ruin.
Creo en la sal que a chorros brota
borboteando en la saliva,
en las piernas de una copa
y en el filo de la vida.
En la mañana y en el frío
en lo que fui y ya no seré.
Creo en quienes logran esconderse
y en las razones que encontraron para hacerlo,
en lo que cura con su ausencia
y en la lluvia sin razón.
Creo en la flor y en la hierba
que con la flor y la hierba
se alimente quien la corta.
La tierra yació una tarde enferma de soledad.
Fotografía por Issac Moroni Cordero Escobedo.

Escritor, psicólogo e imaginante mexicano dedicado a la educación. Con gusto por las letras, los cielos nublados, la música, mi gente, el café y el mezcal.
