Llegamos llenas de verano.
Te desconocía tanto que no te quitaba la mirada de encima.
Me parecías simpática, graciosa, risueña y especuladora a su vez.
Nos era imposible sentir frío.
El mar, ese que me causaba llanto en las noches de invierno, se convertía en el movimiento erótico de tus manos.
Nos desvanecimos entre la arena y las pisadas ajenas.
Fotografía por Nicholas Dominguez Gallegos

Nació en Buenos Aires. Es escritora y actriz, interesada en explorar el vínculo entre el cuerpo, el deseo y la memoria a través de la escritura.
