Bailando con los 10 dedos

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Trabajo actualmente en dos líneas que son parte de mi investigación. Por un lado, en algunas piezas comisionadas en relación con mi trabajo de series previas: Oscilaciones corpóreas y El cuerpo que dejé ir. Esto me mantiene constante y agradecida porque siento un compromiso con entrar al taller y mantiene activa mi exploración con el material desde el hacer.

Por otro lado, estoy trabajando en explorar otras maneras de accionar mi relación con la arcilla, construyendo nuevas preguntas e impregnando mi experiencia con temas desde la filosofía, investigaciones psicosomáticas y mucha lectura. Busco descubrir nuevos lugares desde dónde posicionarme. Esto me tiene súper curiosa y aprendiendo.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Tal como el proceso cerámico es, así he aprendido a sostener mi proceso. Es algo muy elástico: voy y vengo. A veces, mientras se avanza, se va aclarando el panorama y otras veces solo resulta más confuso. Mientras se mueve y lo voy transitando, saber contener, discernir, darle perspectiva y oportunidad, incluso cuando se siente perdido, e ir puliendo el punto fino de reconocer cuándo hay algo que terminar y consolidar.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondan la cabeza?
Palabras e ideas: movimiento, el concepto de lugar y la percepción de mi cuerpo en relación con el material. Regularmente trabajo buscando serenidad; a veces es una serenidad alegre, otras nostálgica y otras desesperada o frustrante. Mucha observación y escucha.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en este trabajo?
Sí, varios libros: Walkscapes de Francesco Careri, Being a Skull: Site, Contact, Thought, Sculpture de Georges Didi-Huberman y el libro de poesía Empathy de Mei-Mei Berssenbrugge.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
La duda. Aunque entiendo perfectamente con mi mente que siempre estará ahí y que no hay manera de tener una certeza total, cuando me inunda el cuerpo tiendo a paralizarme. Así que es un ejercicio constante darle la vuelta y decirle: ok, te veo, te reconozco, gracias por hacerme pausar; practicar dirigirla, aprender a habitarla y pararla cuando sea el momento.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Híjole, me gusta mucho comer rico y cocinar, así que mis favoritos van cambiando según lo que tenga ganas, el clima o lo que traiga de novedad. Acá en Monterrey, últimamente me gustan mucho Vernáculo y Yama-to.

En Vernáculo, la botana árabe neolonesa: cabrito dentro de hojas de parra y empanadas con un tantito de jocoque, suspiro. En Yama-to, una nuta: ensalada de pepino con pulpo, salmón, atún crudo y salsa miso, con bocados de wasabi que me saquen lágrimas. En CDMX, siempre que voy, parada obligada en Rosetta: cualquier platillo siempre me deja con ganas de más.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Qué padre pregunta, me voy a dejar ir. Bailando con los 10 dedos sería el título y el soundtrack sería una mezcla de cumbia y acordeón, y una que otra canción de The National.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Mariana Garibay Raeke: sus procesos y su manera de procesar cambios y transiciones siempre me inspiran mucho.

Berta Blanca T. Ivanow: su propuesta sobre cómo trabaja la forma y los medios que escoge para su trabajo.

Las investigaciones de Valeria Mata y Andrea Reed Leal son del tipo de alimento que nutre y expande mi práctica, así como las investigaciones de Verónica Córdoba con sus programas desde Rocas Raras.