Alabastro Café

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Alabastro nació como una ilusión en unas pequeñas de ocho y siete años, que se hizo realidad veinte años después. Desde el inicio queríamos crear un espacio donde la gente pudiera tomar un cafecito rico y un buen postre, o desayunar en armonía. 

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Crear nuevas bebidas, alimentos y postres de temporada. Es un proceso bonito donde cada uno de los colaboradores da una propuesta sobre una bebida, alimento dulce o salado, y todos lo probamos y elegimos las que más nos gustaron a todos.  

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Los imperdibles son un flat, chilaquiles y el pastel de chocolate con frambuesas.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Nos encanta conocer nuevos lugares locales donde se sienta que están orgullosos de sus raíces.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Criollo y Once In Oaxaca, Macuilt Molino y Café Cultura de Puebla, y Rosetta de CDMX.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
A Elena Reygadas de Rosetta, y me encantaría hacer un menú y un pan inspirado en Puebla.  

Respuestas por Lorelai Morales Alatriste, gerente general de Alabastro Café