Cancino Pizzería

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Cancino nació de una idea entre amigos con muchas ganas de crear un lugar sencillo, donde caer a cenar una pizza bien hecha sin complicaciones. Lo que nos hizo diferentes desde el inicio fue querer llevar esa sensación de barrio a cada rincón de la ciudad, un espacio para sentirse a gusto, como en casa.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
No podríamos quedarnos con un solo momento. Lo especial de Cancino es cómo se mezcla la gente que llega, el ambiente del lugar y la comida que invita a quedarse. Quienes trabajamos aquí disfrutamos ser parte de esa combinación que hace que las personas se conecten, convivan y se desconecten un rato del ritmo de la ciudad.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Si vienes por primera vez, las papas gajo son parada obligada. De ahí, la decisión difícil es entre las pizzas, dos de las favoritas son: la de cuatro quesos con uva, que suena diferente pero es una combinación que sorprende, o la diavola, para quienes buscan un sabor intenso con su buena proteína y un toque de picante. Tampoco dejaría de probar los cócteles.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Sin duda durante la pandemia, como para todos, fue un momento difícil pero de estas lecciones aprendemos por lo que creamos nuestro delivery interno para seguir conectando con nuestra comunidad que hasta hoy sigue operado por una persona real, nada automático ni inteligencia artificial.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
El barrio. Siempre tenemos presente la idea de crear espacios donde uno se sienta seguro, a gusto y en un entorno agradable. La fórmula es simple: comer rico, disfrutar cada trago y compartir la mesa con seres amados. Eso que ofrecemos en cada Cancino es lo que nos mueve.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Más que una persona o un lugar específico, nos inspira el espíritu colaborativo. Siempre hemos creído que el trabajo en equipo y sumar con otros proyectos, artistas o marcas es lo que nos mantiene conectados con nuestra comunidad. Hay tantas personas que admiramos que sería difícil dar un solo nombre.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Las colaboraciones mensuales son de las cosas que más disfrutamos. Cada persona que se ha sumado ha sido la colaboración ideal, porque nos ayuda a mostrar las diferentes caras que tiene Cancino. Al final, quien colabora con nosotros demuestra que Cancino es para todos.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Cada Cancino tiene su propia historia. Por ejemplo, Cancino Havre está en el sótano de una casa del porfiriato, con mucha historia entre sus paredes. El de San Ángel está a unos pasos del estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, y de ahí surgió la idea del domo de vitrales que tenemos. Y por supuesto Cancino Cibeles, el primero de todos, en pleno corazón de la Roma. Cada uno guarda sus propias historias.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Ciudad: La Ciudad de México. Porque aquí nacimos y cada colonia, cada barrio le aporta su propia personalidad a cada Cancino.
Libro: Las batallas en el desierto. Porque es una historia muy de la ciudad, nostálgica y con un fondo que invita a reflexionar.
Disco: Quiet is the new loud – Kings of Convenience