Quiero afirmar que no existe amor más bello que cuando tu sobrino te dice por primera vez:
“te amo, tía”,
de la forma más genuina posible.

Hay algo en esa voz pequeña que te desarma,
que te limpia,
que te recuerda que el amor puede ser simple y absoluto.

Creo que nunca me había sentido en la etapa más tía de mi vida.
Y qué lugar tan luminoso es ese.

Fotografía por Abigail Flores // Rev/Scan en Foto Star