Aniversari feliç

¿Hubo alguna obsesión, idea fija o imagen que guió el proceso creativo del disco, aunque no sea evidente para el oyente?
Estaba la idea de desprenderme de algunas cosas y vaciar la mochila para sentirme libre de nuevo y buscar la máxima pureza y simplicidad. Que el proceso fuera una experiencia lo máximo humana y orgánica posible y que me conectara con la naturaleza. 

Otra premisa fue la question aérea. Las canciones tenían que ser tan ligeras que se despegaran del suelo. Esta idea nos ayudó mucho a Jordi Matas, co-productor del disco, y a mí a encontrar el tono general. 

¿Cómo fue el proceso de decidir qué canciones sí y cuáles no formarían parte del disco?
No suelo prescindir de ninguna canción pero en esta ocasión hubo una que se quedó fuera del disco. Al escuchar el conjunto me di cuenta de que me descompensaba el equilibrio entre luz y oscuridad. Otro motivo es que suelo planchar mis vinilos a 45 RPM para tener la máxima calidad de sonido posible y para poder hacerlo el disco no puede superar los 27 minutos. Otro detalle importante es que la cara A y la B tienen que durar prácticamente lo mismo. Al quitar esta canción todo encajó, pero pronto encontraré un hogar para ella. 

¿Qué cambió en la manera de escribir, grabar o producir en este disco con respecto a grabaciones anteriores?
Llevaba ya algunos años pensando mis canciones en cave pop, con una formación clásica de bajo, guitarras, baterías. Esta fórmula me encanta, me ha dado grandes resultados y me ha permitido tocar en toda clase de escenarios pero creo que había llegado a un callejón sin salida. Cuando das con algo que funciona cuesta mucho saber cuando ha llegado el momento de desprenderse para poder avanzar.

Mi anterior disco Plora Aquí es fruto de esa lucha interna y en Aniversari Feliç he conseguido encontrarme a mí mismo de nuevo. En este caso, más que un cambio hay un reset; una depuración, porque en realidad no quería disfrazarme de nada sino ser yo miso y sentirme plenamente representado por lo que canto; replantear qué espacio quiero ocupar ahora en el contexto social y cultural. A veces hay que mirar atrás para encontrar la respuesta que te lleve al siguiente paso. 

¿Hubo alguna canción que costó especialmente terminar o soltar? ¿Por qué?
Supe que estaba haciendo lo que tenía que hacer porque esto no pasó en ningún momento. Toda la grabación fluyó como si cada gesto que hacíamos estuviera predeterminado. Creo que ha sido una de las grabaciones más plácidas de mi vida. Cada proceso del álbum, mezcla, diseño y vídeos ha sido de lo mas natural.

En gran medida esto ha sido posible gracias a Jordi Matas y Louise Sansom, mis principales cómplices en esta nueva etapa. Llevar las canciones al directo al lado de Bruna González (cello) Marcel.lí Bayer (flauta) y Jordi Matas (Guitarra), está siendo tan bonito y tan fácil que aún no me lo creo. La presentación en el auditorio de Barcelona fue una experiencia de otro mundo. Hacía mucho que no me sentía así. Siento que este disco está tocado por los ángeles. 

¿Qué rol jugaron la intuición y el error durante el proceso?
Para mí la intuición lo es todo. Es de donde sale todo. Digamos que es una pequeña voz que no sabemos de dónde sale y que nos da pistas de cuál es el buen camino. ¿Puede ser más mágico? Yo creo que no. Al error simplemente no hay que tenerle miedo. 

¿El orden de las canciones fue pensado como una narrativa? ¿Cómo se decidió el orden?
No hay nada de narrativo en mi música, así que es un tema que no me preocupa demasiado. Lo importante para mí es la atmósfera y el viaje. Busco las sensaciones del estómago y el corazón y que muchas veces no sabemos ni describir, más allá de que se llegue a entender de lo que hablan las canciones o de que al juntarlas se cree algún tipo de narrativa. Eso sería demasiado cerebral o premeditado. Me encanta que las cosas simplemente sucedan. 

¿Con qué compositorxs, músicxs, bandas, productorxs y estudios te gustaría colaborar en un futuro?
Ahora mismo no sé qué contestarte. La verdad es que cuando algo me gusta mucho acabo acercándome inevitablemente. Es el caso de Mar Pujol a la que admiro profundamente y creo que es de lo más increíble que ha parido este país. Hace poco conseguí grabar con ella una canción, Enguany, que forma parte de un proyecto muy bonito llamado Les Flors Prohibides: un disco coral, curado en Hidden Track Records, lleno de canciones preciosas para recaudar fondos para la ONG Warchild.