La jacaranda de mi casa y yo tenemos en común la edad.
En 1987 a ella la sembraron en una jardinera en Santa María Morelia, 
y a mí me sacaron del vientre de María Emma. 

Era agosto. 

Ninguna de las dos es nativa de esta tierra atravesada por una cadena de montañas volcánicas que cruza el país desde Michoacán hasta Veracruz.

Ella viene de las tierras tropicales de la amazonia, 
selvas húmedas de altos árboles, allá en el sur del continente americano, 
yo vengo del Valle del Mezquital, 
una planicie al centro del país, poblada de mezquites, magueyes y nopales, 
enmarcada a lo lejos por montañas que se ven azules. 

Ambas echamos raíces sobre una loma de cantera. 
Rompiendo ella el suelo con sus raíces,
y cultivando yo la promesa de un amor.

Fotografía por Ignacio Isaac Soto